jueves, 12 de octubre de 2017

Nuevo tip de estudio.

Conforme pasa el tiempo, uno tiende a acomodarse a las rutinas de la oposición. A tal hora empiezo, ergo a tal hora este tema lo tengo que tener acabado (y como maximísisisimo a esta otra). El descansito de 5 minutos o el de 10, o cuando se te alarga y tienes que apretar el culete porque sino te darán las uvas. 

Cuando volví de vacaciones ya dije que me encontré en el desierto, que no tiraba a la de tres. Eso lo dije porque sobre todo, los civiles (mi Talón de Aquiles, yo confieso) estaba tardando el doble de horas en estudiarlos que antes de vacaciones. La primera semana le di la importancia justa. La frase duerme-conciencias "es que acabo de volver de vacaciones". La segunda semana, "venga que será porque son temas difíciles". Pero ya la tercera...me empezó el agobio, de que cómo podía ser, que si me estaba volviendo tonta, que si es que acaso tenía desmotivación...

Total, una que es muy de arremangarse y arreglar todos los desaguisados que tiene en su vida, empecé a darle vueltas a cómo conseguir volver a estudiármelos en el tiempo que utilizaba antes de vacaciones. Un día me acordé de que durante la preparación del examen, en las vueltas finales y para que me diera tiempo a meter los temas por día que me había planificado, empecé a cronometrar el tiempo por tema (en plan, 20 minutos por tema, por ejemplo), y que gracias a eso, los había conseguido meter.

Así que dije ¡eureka!, me cronometraré el tiempo de estudio por página. Aún así sabía que eso me iba a estresar, quizá en exceso. Así que ideé el método inverso. Es decir, coger el folio, estudiarlo y entonces mirar cuántos minutos había utilizado. Así, folio tras folio, más o menos tengo una media de lo que tardo en estudiar un folio. Si me excedo, sé que me he dormido en los laureles, y tengo que volver a centrarme, pero al haber sido solo en un folio, la "pérdida" de tiempo, no es tan excesiva como si hiciera un cómputo total de tiempo al final del tema, o incluso si no hubiera medido el tiempo invertido.

Además, como sé que ver pasar los segundos y minutos me iba a estresar e iba a estar más pendiente de eso que del propio tema, le doy la vuelta al crono. De modo que lo enciendo cuando empiezo folio, le doy la vuelta, y cuando acabo lo paro, miro el tiempo, lo pongo a cero y vuelvo a empezar. 

Así, siento cierta presión, sin ser excesiva, y he aligerado bastante en el estudio, volviendo casi del todo a los tiempos preestivales. 


Ánimo! No estancarse es estar un poco más cerca!.

jueves, 5 de octubre de 2017

Interrumpimos conexión.

Cataluña. Primera vez que salgo de la burbuja de la oposición en este lienzo, pero no puedo estar callada. Ríos de tinta se han escrito, probablemente con mayor peso y conocimiento que esta escorrentía de palabras. No voy a hablar de política, ni de declaraciones, ni acciones u omisiones.

Ni de mi, ni de ti depende que se declare la independencia, de que se aplique el 116 o el 155, de que intermedien o se dejen de hablar los que salen en la televisión. Es así. Nuestra democracia, sabemos que funciona cada 4 años, y en el durante...¡a cruzar los dedos!. 

Sin embargo, creo que todos dejan en el tintero lo esencial, lo que SI depende de nosotros, los "de abajo", y ese es el respeto. Hacia uno mismo, tratando de ser lo más coherente con sus pensamientos; hacia nuestras familias, tratando de que permanezcan tal y como son, con sus imperfecciones y sus aristas, pero íntegras; hacia los extraños, respetando sus puntos de vista por muy alejados que estén de los nuestros; hacia nuestra sociedad, evitando que se resquebraje por hacer prevalecer las ideas propias a la paz (una vez más).

Si algo depende de mi (y de ti), es el evitar crear más crispación de la que hay, en la calle y en las redes sociales. Con esto no quiero decir que la libertad de expresión deba de ser coartada en beneficio de unos u otros, simplemente que se haga del modo menos dañinos para el sentir del otro punto de vista. Insultar a uno que piensa distinto, aunque sea un ignorante al lado del contertulio, es quedarse sin la razón, es desprestigiar a la propia esencia de la conversación, el diálogo, el entendimiento y en última instancia, de la ética.

Estos días he tenido infinitas ganas de dejar de ver en mi redes sociales a los exaltados que menosprecian o se mofan de la opinión ajena, pero haciendo un gran trabajo de recapacitación, me he dado cuenta de que eso, sería entrar en el juego. De otra forma, pero entrar. ¿Por qué voy a dejar de seguir el trabajo de un periodista o un artista o dibujante por sus ideas?¿me gusta por sus ideas o por su trabajo? Hacer criba por la ideología de una determinada persona, tiene un nombre: fascismo.

Ver el mundo por un único cristal (el mío) no hace sino empequeñecerlo. Aunque esté en las antípodas del pensamiento de tal o cual persona, me obligo a no dejar de leer sus ideas, porque es una forma de volver a repensar y recalcular mi postura hacia un tema, de ese modo, estaré un pelín más cerca de ver el mundo más "como es". 

Leer, seguir o hablar con el que piensa distinto, parece que se siente como una agresión al pensamiento propio. Quizá si lo viéramos como un intercambio de ideas, que pueden permitir tener una visión más global, quizá respetaríamos más e insultaríamos menos. 

Así que, mientras los de arriba hacen y deshacen, 
que menos, que un poco de respeto entre los de aquí abajo.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Cuéntame un cuento

Cuéntame un cuento, dije, de esos que me quitan el sueño y me ponen los sueños. Cuéntamelo, le dije, susurrame esa historia que mece mis horas, mis días y mis revuelos. Háblame de aquélla niña convertida en mujer que quiso vivir para soñar y no al revés. O de aquélla otra que vivía encerrada en una burbuja de ilusión, que no había aguja que rompiera. ¡O mejor aún! cuéntame el secreto de la que consiguió salir de la gruta del dragón dorado para poder ver por ella misma el amanecer.

Pero cuéntame, dije, no te calles o no podré dormir. Porque quiero ser todas ellas, y mecer mi realidad en sueños. Si hace falta aprenderé a coser, con el huso del cuento, hasta conseguir acabar sus ropajes para que me valgan a mi. Si fuera necesario me pincharé con él y dormiré un milenio, pero los acabaré. Si hace falta aprenderé de memoria las recetas de sus banquetes, hasta sabérmelas tan bien que pueda montar una coreografía de presentación. 

Contéstame, cuántos monstruos tuvo que aniquilar aquella que no había salido de su torre de marfil, de cuántos valerosos principes no se tuvo que valer, porque pudo ella sola. No te dejes un detalle, o lo sabré. Quiero saberlo todo, hasta si su pelo bailaba al son de la espada, si su cuerpo resistió los embistes y quién fue su fiel escudero hasta el final. 

Háblame de la campesina, que lo tuvo todo en contra, y de aquélla princesa que lo tuvo siempre sencillo. Me da igual el origen, solo quiero saber cómo caminos tan distintos les llevó al mismo "The end". 

Cuéntame para que me duerma. Yo también tengo mis monstruos ¿sabes?, quiero saber cómo eliminarlos. Así que cuéntame, porque necesito toda la información que pueda obtener. Estoy decidida a ser ella, y ella y ella también. Quiero ser todas. Bueno, en el fondo quiero ser YO, pero la mejor versión ¿entiendes?. Con otros monstruos o los mismos pero evolucionados. Me aburre aquél pequeñajo, y el otro del tembleque y aquél otro del me ves y ahora ya no. 

Es hora de dormir. Así que cuéntame, por favor.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Y luego estoy yo, claro

Recogiendo el guante de pepalimones y "su soledad". Os voy a hablar de mi relación con ella, la mía, mi soledad. Pero tranqui, mi relación es en positivo, pese a que no siempre ha sido así. 

El problema de la soledad es que entramos en la oposición con una vida social activa o muy activa, según los casos, en el que el ruido exterior suele ser más grande que el interior, y de repente, encuentras el silencio exterior y los gritos de tu interior. Si tienes suerte, y tienes una vida interior ordenada, porque seas una persona que te ha interesado el autoconocimiento, porque tengas fe o simplemente por suerte interplanetaria, ese ruido será soportable. Sin embargo, en otros casos, puede aturdirte e impedirte avanzar en tu cometido.

Otro factor que, desde mi punto de vista, afecta a ese sentimiento de soledad, es que no te sientes entendido. Pero creo que esa sentencia no es correcta. No te sientes entendido por los que hasta ahora te habían entendido. Lo cual es lógico. Hasta ese momento habrás tenido a tu alrededor siempre que haya pasado por lo mismo que tu (compañeros de colegio, instituto, carrera/familiares que hayan estudiado/entre otros). Sin embargo, este camino, salvo que tengas algún hermano, madre o padre que haya opositado...es un mundo nuevo, que cuesta de entender, más cuando "solo" se trata de estudiar.

Cuanto más tiempo se pasa opositando -con esto me refiero a años invertidos- la gente irá avanzando más en sus vidas personales (y profesionales, pero para mi eso es secundario), y es entonces cuando esa "soledad interna" se convierte en una "soledad externa": tus horarios no cuadran con los del resto, tu bolsillo no es tan ancho como el de los demás o simplemente tu día de descanso te viene mejor un martes que un sábado. 

Y así, llega el día de descanso y llegará esa época de ¿y qué hago yo ese día si no tengo nada que hacer y solo sé estudiar? Es entonces cuando tienes 2 alternativas: o te hundes en la bola de miseria de pobre calimerita o haces borrón y cuenta nueva (no sé por qué pero soy muy dada a esto último en casi todo en mi vida). Si eliges esto último, lo cual te recomiendo encarecidamente, tendrás que buscar algo que te haga ilusión o que te alegre los días y que durante la semana no puedas llevar a cabo. 

Ya sé, ya sé, no estoy descubriendo la penicilina. Pero es importante que te fijes en esos pequeños detalles que te hacen la vida más alegre: escuchar música, leer el periódico tranquilamente metida en la cama, salir a pasear por la ciudad, ir a una libreria, visitar esa nueva tienda que sabes que han abierto, atreverte a ir a esa conferencia que te hace ilusión tu sola...Y aprender a disfrutar de ello, regocijarte en tu suerte en ese momento.

En esencia, lo verdaderamente importante, es saber estar contigo mismo sin sentirte incómodo. Al principio te  resulta raro verte sentada en una cafetería, tomándote un humeante café mientras escribes, pero con el tiempo, te darás cuenta de que eso te hace más feliz que estar escuchando historias que no te interesan porque tu estás en un kit-kat de la "vida ordinaria".

Yo he descubierto que me fijo en cosas que el resto del mundo no le da importancia, como ese camarero que siempre sonríe a los clientes, o en que la gente cruza los semáforos a punto de ponerse en rojo como si de verdad creyeran que les van a atropellar (y me da la risa, lo confieso), o que todos tratamos de mostrar nuestra mejor versión vistiendo y todos somos imperfectos (lo estupido que es creer que ese pantalón que tiene una arruga de más te hace un elefante con patas y el de la arruga de menos sin embargo no). He aprendido a reirme de la vida, de ese ruido que nos hace creer que necesitamos el último gadget, de la superficialidad de la sociedad por ese miedo al ¿qué llevaré yo aquí dentro?, hasta de lo que debería tomarme como desgracias vitales.

Creo que la vida está para según la mires. Si miras todas tus etapas con los ojos de las anteriores, no serás feliz, porque tu mundo cambia y tu deberás hacerlo con él. Buscarte en esa nueva etapa, te costará y patalearás y dirás que nadie te entiende, pero lo cierto es que muchos han pasado por ahí antes que tu, es más, hay muchos que lo están pasando en este mismo momento contigo. Cuanto antes entendamos que la vida es hacia delante, antes encontraremos los mecanismos para solucionar esos desfases.

Y sobre todo, nunca nunca nunca, estás solo, siempre hay alguien que te está esperando, para el que la vida sería un poco menos de colores sin ti. Y luego, estoy yo que espero que sigas aquí y me des tu opinión claro, pero eso es ya más sencundario claro. ;-)

No estancarse es avanzar! Ánimo!


jueves, 14 de septiembre de 2017

De safari

Este verano disfruté de unas vacaciones pagadas en un safari en The-matrix. Nunca un viaje igual, nunca una compañía tan organizada. Todo hacía presagiar que el viaje sería inolvidable, no harían falta fotografías, ni videos para que se convirtiera en lo que fue: una proeza. 

Empezó como todo los viajes. De madrugón, deseando que valiera la pena. Al ser un viaje peculiar, nos dijeron que omitieramos cualquier tipo de pasaporte expedido por nuestro país de origen, ya que en aquellas fronteras no nos servirían de nada. También nos avisaron de que la maleta preferiblemente fuera una mochila, pequeña, con lo imprescindible, ya que aquél es un lugar donde las comodidades escasean, y los lugareños no son los más hospitalarios del mundo, precisamente.

Os omitiré los detalles de la travesía porque estuvo llena de turbulencias, agitaciones e incluso alguna indigestión -la especialidad de la casa no era precisamente la "cuisine". Pero el llegar allí fue ¡alucinante!. Nada que ver con los paisajes que hubiera visto hasta entonces. 

Nos recibieron los operadores, con un lenguaje tan políticamente correcto que haría temblar a todos los sillones de la RAE vivos y muertos. Su terminología nos hizo darnos cuenta de que estábamos en otro mundo, y que más nos valía aprender rápido porque intención de entender otra cosa no tenían ninguna. 

Ya acomodados en nuestros alojamientos -austeros y cuadriculados, casi todos iguales pero con pequeñas variaciones, la mesilla en éste a la derecha, en aquél a la izquierda, la ventana aquí 20 centímetros arriba y en esta 10 abajo. Esa noche, nos recomendaron descansar profundamente, porque el día siguiente sería el gran día: el del Safari por The-matrix.

El Safari incluía tanto visita a la fauna como a la flora del lugar. Todo el proceso de evolución del sistema lo encontraríamos allí. No nos hicieron falta cámaras ni móviles para retenerlo, porque vagaban a sus anchas, y cuando menos lo esperabas, acababan en tu retina, tan fuertemente agarrados, que era imposible volverlos a perder de vista.

Ese día, almuerzo en mano, nos adentramos entre altos y solemnes árboles, llenos de gruesas lianas que ligaban unos árboles con otros, y otras más finas y delicadas, imperceptibles para la mayoría, salvo para los más experimentados tematrixólogos. El lugar estaba encantado, lleno de monitorios, animales salvajes que vivían entre lianas. Éstos, mientras saltaban gritaban algo que no se entedía a priori, pero nos explicaron que su grito son cantidades al azar, normalmente vinculadas al número de saltos que llevan, aunque todavía no han sabido descifrar del todo sus diálogos.

Por otro lado, a los lados del camino encontrábamos unos animales entre lagartija y erizos, cambiaban frecuentemente de parecer, a veces perdían la cola, a veces las puas, y decían que al tenedor de cualquiera de esos elementos, le llovían los millones a raudales.

Los habitantes de aquél lugar no podían olvidar a la rara avis, un pájaro majestuoso, brillante, exuberante, que decían estaba tocado por la mano de dios, y sin embargo, solo se conocía por el boca a boca de la gente, ya que casi nadie lo había visto nunca, aunque si escuchado.

Me quedé con las ganas de ver más paisajes, más particularidades de aquellos parajes, llenos de árboles distintos, de piruetas mágicas entre su follaje, de curiosidades en su fisonomía, tiempos y ciclos. Sin embargo, se acabó el crédito, tuvimos que marchar, para volver a empezar, este septiembre tan diferente.

Espero que vuestras vacaciones hayan sido tan "chulas" como las mías. Mucho ánimo a todos.

PD: ¿dónde estuve este verano? :-P

viernes, 8 de septiembre de 2017

Lectura (II): todo pasa por algo

"Todo pasa por algo". Es una frase que en los últimos años ha ido cogiendo fuerza en mi vida. Tengo un amigo pragmático, científico y ateo a rabiar, que se rie de mi cuando la digo. Pero, sinceramente, creo que es porque él no ha sido capaz de unir esos puntos (de adelante hacia atrás, pero unirlos). 

La cuestión es que a finales de julio, escuché hablar acerca de un libro que me llamó la atención. No para mi, sino para mi hermana, que anda en el trasiego ese de "sé lo que quiero hacer con mi vida pero no sé si me atrevo". Total que pensé que podría ser un buen regalo para que leyera en vacaciones, así que me fui a mi librería de confianza. Al preguntarle al librero por el título, lo introdujo en la base de datos, y le salía que les quedaba uno en el almacén ("¡Estupendo! Si es que son de confianza, por algo será"- pensé yo), allí que se fue y yo esperé, esperé y desesperé. Al fin salió el hombre y me dijo que no lo encontraba. 

Yo estaba especialmente ansiosa por regalarselo, así que no lo encargué y empecé el camino a mi segunda librería favorita, y a la siguiente, y a la siguiente. ¡No me lo podía creer! En todas les quedaban uno o dos ejemplares pero ¡no los encontraban! No estaban donde tenían que estar. Aluciné junto a los dependientes (les contaba que no era la primera tienda en la que me pasaba) y me fui un poco decepcionada, porque creía que el libro encajaría muy bien a lo que mi hermana estaba buscando.

Han pasado las vacaciones y yo, cabezota que soy, me fui el lunes a tentar a la suerte otra vez y ¿a qué no adivináis lo que me pasó? ¡Quedaban 2!¡Y no los encontraban! Yujuuu. Esto ya parecía una broma del destino -como al final, ha acabado siendo. Pero esta vez, pedí que me lo buscaran y me lo guardaran. Dos horas después recibía el mensaje de que ya podía pasar a por él. 

No fue hasta el jueves cuando fui a recoger "el libro que estaba predestinada a no regalar". La chica entre risas me lo vendió, y así parecería que la historia acaba ahí, sin más. Pero nada más lejos de la realidad. Unas horas antes, el que para mi es/era LA persona de mi vida, decidió que yo ya no lo era, sin posibilidad de replica ni revisión. Os podéis imaginar que mis adentros no eran un mar en calma precisamente, pero bueno, a pesar de eso, fui a cantar (con éxito por cierto, soy una mujer de recursos, las cosas como son) y comprar el libro para regalar, pues me alegro un poco ese día.

En el autobús de vuelta a casa, le eché un ojo, mirando páginas al azar, sin más pretensión que mi mente volara un poco lejos de donde realmente no debía ya estar. Advierto que nunca lo hago, no me gusta ojear libros, estropean las historias pero en este caso...¡tachán! me leí una página que era para mi, para ese momento. Me pasé 2 días leyendo sin parar el libro, hasta acabarmelo (por suerte mi hermana estaba de viaje, esta mal leer libros de regalo, pero era una situación de extrema necesidad), y me gustó. Esas 2 páginas se aplicaban a lo que me acaba de pasar, pero el resto de su contenido, era perfectamente aplicable a la oposición.

Se titula "Libera tu magia. Una vida creativa más allá del miedo" (de Elizabeth Gilbert). Es autobiográfico (nada de autoayuda, a pesar del título). Ella se quería dedicar a la escritura desde la adolescencia, pasara lo que pasara. Relata cómo le rechazaron durante muchísimos años sus escritos, pero siguió perseverando, siguió trabajando en ello, porque amaba la escritura. Mientras tanto, sin embargo fue realista, y trabajo de camarera y de otras millones de cosas porque la escritura no le iba a pagar las facturas.

Me gustó sobre todo en que insiste en la importancia del camino y no el resultado. Que tu éxito no puede ser definidio por el resultado, que tienes que ir más allá, y sino, no lo quieres lo suficiente. Que el miedo siempre existirá, y hay que dejarle un hueco en el camino, sin dejar que sea el que mande. Habla del esfuerzo, de la mediocridad, del persistir cuando ya nada es fácil...No te vende un mundo de luces de colores, pero te anima a que persistas a pesar y sobre todo, por ese motivo: porque es interesante (porque es difícil, frustrante y al mismo tiempo gratificante).

Os dejo algún extracto, porque reconozco, que este libro puede que me haya gustado más por la situación personal, que por la oposición, a pesar de que le encuentro mucha sintonía a la vida creativa y a la vida del opositor. 

"A lo largo de años de abnegado trabajo, sin embargo, descubrí que si insistía en el proceso y no me dejaba llevar por el pánico, era capaz de superar cada etapa de ansiedad y pasar al nivel siguiente. Me daba ánimos recordándome que esos temores eran reacciones completamente humanas a la interacción con lo desconocido".

"Mejor que te replantees tu definición de éxito y punto. (...) La aleatoriedad genética ya hanía determinado cuánto talento me había sido asignado y la aleatoriedad del destino decidiría mi porción de buena suerte. Lo único que podía controlar yo era mi disciplina. Cuando me di cuenta de eso, me pareció que lo mejor sería matarme a trabajar. Era la única carta con la que podía jugar, así que la jugué a conciencia. Ojo, que quede claro, que trabajar duro no garantiza nada (...). Haz lo que te gusta y hazlo con seriedad y naturalidad al mismo tiempo. Al menos así sabrás que lo has intentado y que, sea cual sea el resultado, habrás seguido el camino más noble".

"Tal y como advierte mi amigo el pastor Rob Bell: "No pases corriendo por las experiencias y circunstancias que mayor capacidad tiene de transformarte". No pierdas el valor en el momento en que las cosas dejen de ser fáciles o gratificantes. Porque en ese momento. Ese es el momento en que la cosa se pone interesante..."

Así que sí, creo que el "todo pasa por algo" es cierto. Ese libro tuvo que llegar ese día a mis manos, porque era yo quien necesitaba leerlo (después de leerlo, creo que a la homenajeada también le va a gustar), y abrirlo por esa página, fue la casualidad con la que empezó todo, haciendo de las suyas, una vez más.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Dispararé a matar

     Dispararé a matar porque es la única forma de decir esto: la vuelta de las vacaciones está siendo extremadamente difícil. Hacía 3 veranos que no tenía los 15 días "reglados" de vacaciones estrictas. Salí del curso con una sensación agridulce y el miedo a la vuelta de las vacaciones metida en el cuerpo. 

      Releo mis entradas anteriores, y ahora me parece que fue hace un mundo cuando sentí por última vez que confiaba en mi. Parece que lo de Jekill y Hyde se escribió para mi (con la "pequeña" salvedad de que yo solo me dedico a sangrar textos).

      La cuestión es que más o menos he vuelto a coger el ritmo anterior a las vacaciones, pero hay algo allá adentro que está en un impasse, no avanza, y es precisamente el creerme que si que puedo aprobar. Ahora mismo no me lo creo en absoluto (y no sabéis lo que me cuesta escribir esto). Sin embargo -y aquí viene la incoherencia que "blows my mind"-sigo teniendo ilusión en llegar al objetivo, sigue gustándome y llamándome infinitamente la atención.

     Así que me he puesto manos a la obra, porque si hay 2 cosas que no me gustan en esta vida son las medias tintas y quedarme de brazos cruzados, más aún cuando solo depende de mi. Lo que hasta ahora me ha servido, ya no es tan efectivo como antes, pero son parches que puedo seguir utilizando (videos motivaciones, frases positivas...). El deporte sigue siendo un buen aliado, sin embargo, no me ayuda a vencer ese sentimiento el suficiente tiempo. Además de que en el momento D y la hora H no podré estar haciendo deporte para mantener la actitud necesaria.

     Tengo claro que con esta actitud, la profecía autocumplida cada vez está más cerca, y que no voy a pasarme 1 año entero dándome de golpes para cumplir algo predicho hace 12 meses. Por eso, sigo buscando. No me rindo. Porque eso es de cobardes, y seré muchas cosas, pero cobarde...¡ni un gramo!

Mucho ánimo para todos!

jueves, 27 de julio de 2017

Ni pobre ni pobra

Puedo decir que en este lustro he vivido muchas profecías autocumplidas, visto más historias surrealistas de las que me pudiera imaginar y oído menos clichés de los que se dice que se escuchan siendo opositor. De todas ellas, destacaré la de anteayer, que resume algunos de los comportamientos que más me enervan (en su tercera acepción).

Hete aquí, que me propuse concentrar, en los días de descanso semanales, aquellas actividades que más verano me hacen (y que pueden ocupar menos de 24 horas, claro). Traté de reunir a la gente para esta semana, pero claro...unos están zarpando, otros viajando, otros trabajando...y así no hay quién coincida. Pero bueno. Bien. He aprendido a amoldarme a esta soledad cuasi autoimpuesta (ya sabéis que en algún momento, por estos"¡Oh mundo cruel!", ganaré un Oscar. Al tiempo). 

Fue en una de esas conversaciones en que para suplir su ausencia a estas no-quedadas, la persona me preguntó cómo estaba, qué tal todo y blablablaaa, yo contesté con un escueto "bien, al pie del cañón" (porque contestar un "bien" a secas suena muy cortante, pero contar cómo estás de verdad no procede en ese momento), me respondió con una palabra, una sola, que me enciende y no precisamente en el buen sentido. Ahí os va:
                                                  P        o        b        r         e
¡Ja!¡POBRE!¿Cómo os quedáis? Porque a mi solo de rememorarlo, me hierve la sangre. ¿Pobre?¿Pobre? Pobre será el que trabaja en algo que no le gusta, que tiene que hacerlo por absoluta necesidad, que sufra terribles dolores y aún así no pueda parar. Pobre será el que no pueda elegir, el que no tenga todos los días los esenciales cubiertos, el que nunca pueda salir de esa situación porque la sociedad o sus circunstancias no se lo permitan.

Pero ¿yo?¿pobre yo? Yo que he elegido meterme aquí solita, que me levanto y sigue gustándome lo que estudio (aunque me queje y aunque algunos días no quiera). Yo que puedo tener 1 día a la semana de descanso, que me amoldo los horarios a mis necesidades, que no dependo en mi trabajo de nadie. Yo, que podría dejarlo cuando quisiera (omitamos la parte de drogodependencia que tiene la oposición -que da para otro post-), que estoy trabajando para mi y que el beneficio es íntegro mío. Yo, no soy pobre, ni me siento en ninguna necesidad ni situación para que me tengan lástima, porque aunque existan muchas ocasiones en que no me sienta, en el fondo, soy una privilegiada.

Así que le contesté con un "No, esto es un trabajo más (emoji guiño)" y se despidió. Espero que leyera entre líneas todo lo que conllevaba esa frase, o bueno, casí mejor no.

¡Ánimo a todos! Progresar es estar más cerca.

viernes, 23 de junio de 2017

Lecturas (I).

Llegué a este libro tras un cante que se torció mucho, mucho, muchísimo. No por el cante en sí, sino por la disparidad de criterios con el prepa, que me "impedía" seguir el plan que llevaba yo en mente. Y yo cuando me pongo, voy a piñón fijo. Vamos, una cabezota de pro. 

Llamadme rara, pero en esas ocasiones a mi me da por refugiarme en una libreria (en esa ocasión, lo admito, me refugié además en una tarta de chocolate, dulce de leche y nata que mmmm). Estando allí, me vino a la cabeza una entrevista que mi madre había escuchado en la radio sobre este libro: "El viaje de Luis. La historia real de un milagro explicado por la ciencia". 

Es la historia real de un chico de 11 años que, por accidente se clavó una navajita en el pecho, con tan mala suerte que llegó a tocar el corazón. El niño pasó más de 20 minutos sin oxígeno, y ya podéis imaginar el panorama cuando despertó.

Así, a primera vista, es un libro muy alejado de la oposición o de mi estado en aquél momento. Sin embargo, la historia es fascinante, porque el padre, que no era médico, que tenía todas (o casi todas) las opiniones en contra sobre que su hijo volviera a ser el que era, que tenía un vínculo emocional que podría haberle privado de toda objetividad en la toma de decisiones, ideó un sistema de recuperación, consiguiendo (como se puede imaginar uno por el título del libro) que su hijo volviera a ser el mismo, con toda la movilidad y sin secuelas.

Pensé en ese libro, porque probablemente cuando tu estás hundida en la mierda, no hay nada como leer/oir una historia más desesperada, como para pensar que tu no estás tan mal (la psicología inversa es muy fuerte XD). Pero es que es un libro que me ha ayudado increiblemente para entender muchas cosas relacionadas con el cerebro (instrumento con el que ejercemos nuestro trabajo). 

La importancia del sistema de rehabilitación de 3 ejes que este padre implementó (autor del libro, por cierto), se basaba tanto en el trabajo neuronal, como el físico y el químico. Entender que el cerebro no es algo ajeno al resto del cuerpo es esencial.

El neuronal en nosotros no es nada nuevo, lógico que a base de machacar temario, llegas a interiorizar los temas (y no solo saberlos). 

El físico ha sido un gran descubrimiento. Una de las cosas que más me impactó fue que el ejercicio vigoroso (cada cual a su nivel) ayuda a la memoria. Pero es que además, hacer cosas distintas, también colabora a que el cerebro vaya aún mejor. Eso, en parte, me hizo apuntarme a natación, algo que me obligara a cambiar de rutina, que no fuera solo correr y que me forzara a quedarme más tiempo haciendo deporte algo más exigente de lo que yo por mi misma haría.

El químico. En el libro cuenta una serie de fármacos y sustancias que el padre ya tomaba antes del accidente de su hijo (bajo supervisión médica). Si bien yo no he tomado más que el famoso Multicentrum, si que en los últimos meses he añadido jalea real fresca a mi día a día, y será por la jalea o no, pero me siento infinitamente mejor, me canso menos y aguanto como más despejada el día.

Además de todos estos conocimientos, que transmite de forma muy sencilla, queda la historia personal. Historia de superación de un padre y un hijo, que tenían un camino muy difícil, siguiendo unas pautas médicas, con unos métodos poco ortodoxos, y aún así, peleando durante 1 año, con mucho sacrificio, muchas horas (14 al día si no recuerdo mal), consiguieron que Luis volviera a ser el que era antes del accidente.

No os desmenuzo mucho más el libro, tiene de todo tanto risa como lloro, así como instructivo, es muy sencillo de leer, y para mi, muy útil.

Mucho ánimo!

viernes, 9 de junio de 2017

¡Si, quiero! :D

¡Sí, quiero! Si quiero aprobar. Algo tan obvio y a la vez tan poco fácil de encontrar en uno mismo en algunos momentos del camino. Ese SI, (practicamente) incondicional, lo he encontrado esta tarde mientras parecía un pato mareado, tragando agua y escupiendo cloro, mientras trataba de parecer una sirena piscinera. Porque sí, señores, me he pasado a la natación. Que muchas veces me encuentro nadando sacando toda la rabia y el estrés, queriendo ser como los cuerpos esculturales de las calles 3 y 4 (¡vaya cuerpos señoras!), y cuando me doy cuenta que me parezco más a la señora Paquita que a sus 80 años se mueve divina pero a paso de tortuga...pues digo ¡chica frena que a las Olimpiadas no llegas a tu edad!.

Pero bueno, que será los litros de cloro que me llegan al cerebro, pero las charlas motivacionales que me pego debajo del agua son para coger apuntador y dictarlas (o eso me lo parecen en pleno colocón). Y hoy ha caído la del ¡Sí, quiero!. Cuando me he dado cuenta he empezado a gritarme por dentro ¡Sí, quiero!¡Sí, quiero!¡Sí, quiero!¡Sí, quiero!, y a preguntarme que entonces que andaba mal dentro de mi.

"Que si quieres algo, vas a por ello. Que las medias tintas, nunca han ido conmigo, ni irán (que si te quieres quedar, te quedas y si no, te vas). Que me metí aquí porque creo que me encantará el trabajo, porque creo que puedo llegar a ser muy buena profesional. Que confío en mi. ¡¡¡CONFÍO EN MI!!! (permitánme el inciso, pero esto debe leerse con letras de oro y brillantes, porque cuando me he oído esto en mis adentros, sin dudas, sinceramente saliendo del corazón...ha sido sentir una felicidad muy muy grande, lo explico luego mejor). Confío en mi, y en lo único que he perdido la confianza es de estar haciendo suficiente. (Todo esto, brazada tras brazada...que ni técnica ni nada vamos, yo enfrascada en todo este lío). Y yo, pero ¡chica!, ¿qué no estás haciendo suficiente? ¿qué no ves mejoría con todo lo anterior? Pues si, si que noto mejoría, muchas. Entonces esa desconfianza no es más que un irracional. Si partieras del minuto 0 de la oposición ¿confiarías? Si, claro porque pensaba que lo mío era lo "más mejor". ¿Y por qué de un único resultado negativo, sacas tamaña conclusión?¿No sería mejor ponderar la totalidad del valor esperado de toda la oposición?. Hay que confiar en el sistema, porque las mejorías pequeñas se reflejarán en una mejoría global. Tardará, pero así será. Y ahí "to' contenta y to' motivada", me he puesto a nadar sin pensar mucho más allá, sintiéndome la Mireia Belmonte de mi barrio".

Es remarcable este pensamiento de que confío en mi pero desconfio(aba) en que el sistema vaya a funcionar, porque pensaba hasta hoy mismo que la pérdida de confianza era en mi, y eso es lo peor que me podía pasar. Mi valorar añadido (y esto es algo muy mío) siempre ha sido que he confiado en mi, en mis decisiones y he ido a pecho descubierto a por ello. S-i-e-m-p-r-e. El haber perdido la confianza en mi, sería perderme a mi misma, como algo primario, algo consustancial a mi. Para mi, una herida de muerte (¡qué trágica me sé poner cuando quiero, oye!). Sin embargo, ponerle objeto a esa desconfianza, ajena a mi, aunque en mis manos, ha sido liberador. Porque sé que es miedo al fracaso, y no tiene por qué repetirse una situación si no estoy haciendo las cosas tal y como las hacía (aquello de "para tener un resultado distinto, haz algo que no hayas hecho"). 

En fin, después de confirmaros que no me caso (sé que el morbo os ha podido a la mayoría pillines, pero hay muchos "sí quiero" que dar en la vida, sorry :P), deciros que mi ausencia estos meses (como pueblo abnegado en éste, oh mi blog, que sois os debo una explicación, y esa explicación, os la voy a dar) se ha debido inicialmente a una ausencia de creatividad, posteriormente a una pérdida de control sobre esta cuenta (vamos que olvidé contraseñas etc) y en último lugar porque he andando haciendo lecturas interesantes para rellenar este cerebro con algo de sabiduría aplicable a la opo. Próximamente, hablaré de algunos libros que me han inspirado.

Advertir, que la dinámica del blog va a cambiar un poco, escribiré cuando realmente sea algo que os vaya a aportar, o cuando yo necesite explayarme. Me gustaría que la creatividad me rebosara, pero también querría decir que no estoy a lo que estoy, y estoy comprometida ya sabéis :P. Así que, he puesto la cajita para que os mande las actualizaciones al e-mail, para ahorraros tiempo de entrar aquí.

Mucho ánimo a todos, de verdad. Podéis. Que otros lo hayan conseguido antes quiere decir algo. Que otros no lo hayan conseguido, no quiere decir que vosotros seáis iguales.


viernes, 24 de marzo de 2017

Fe de serenidad.

Esperando estas semanas a que me llegara la inspiración y estando, como está, missing, no querría dejar de plasmar esta circunstancia en esta bitácora "internáutica". Puede que lo extraordinario trate de darse cuenta de la cotidineidad, no como rutina, sino como serenidad.

Estoy muy a gusto estudiando, con la serenidad que requiere retener conocimientos entendiendo su complejidad y relación con los anteriormente adquiridos. Y es que hay algo que siempre se me había estado escapando: la velocidad de cante es inversamente proporcional a la rapidez con que lo estudies. Esto es, a mayor rapidez y más fluido cantes, más horas habrás tenido que invertir en el tema. O al menos eso me pasa a mi.

Estudiar un artículo tratando de concatenar tan rápido las palabras como lo haces en un cante final es imposible, bueno, es posible pero con un resultado pobre en el corto y largo plazo. Estudiar en primera vuelta un tema mirando el tiempo y con el nervio en el estómago porque "no llegas", supone que el esfuerzo lo estás repartiendo a partes iguales entre lo que es estudio puro y simple y en meterte presión (es decir, en perder el tiempo). Claro, absolutizar esto sería un error también. Debería ser entendido en no mirar el tiempo, siempre que no te quedes mirando las musarañas contando las gotitas de gotelé del cuarto. Un minuto bien invertido en un folio, es 5 segundos más de fluidez al cantarlo y 5 minutos menos de estudio en la siguiente vuelta (cálculos no sujetos a comprobación ante Notario, vamos que me los he inventado para que se entienda lo que quiero decir :p).

Así que sigo estudiando serena, con algún vuelco al corazón y un pie en el abismo, cada vez que pienso lo que llevo y lo que me queda (porque me queda....ufff). Pero en seguida pienso en la punta de la nariz, cierro los ojos, respiro y sigo. Y así pasan los días y los cantes, y aquí seguimos. 

Lo cierto es que acabo las semanas agotada, puede porque lo esté dando todo. No porque estudie aquellas famosas 15 horas que tanto dolor de cabeza me dieron, pero mis buenas horas si, pero sobre todo muy muy intensas. Sigo contenta, y es lo importante. Cada vez que el prepa me pregunta qué tal la semana, siempre acabo diciendo la frase de "animada, que es lo importante". Aquellos meses de hielo, que dejamos atrás (toquemos madera para no gafarnos ahora), me sirvieron para darme cuenta de que con ánimo todo es más fácil, o al menos, más llevadero. Al fin y al cabo, opositas tu contigo mismo.

La contra de estos tiempos -por decir alguno- es que como acabo tan cansada, tengo pocas ganas de socializar, de que me saquen de mi rutina de descanso (sí, soy tan opositora que tengo hasta rutina de descanso jajaja). Pero bueno, no hay que dejarse vencer por estas tendencias naturales, y me fuerzo a salir y ver a gente que sé que me hace bien (y alguna que no tanto también, para darme cuenta de la suerte que tengo). 

Así que aquí está mi fe de serenidad. Todo marcha. Todo funciona según lo que no llegamos a planear. Todo va sobre ruedas.

"Serenidad no es no tener tormentas, sino encontrar la paz dentro ellas".

PD: Lo conseguiremos!!

viernes, 3 de marzo de 2017

Bolonia y oposiciones.

En una búsqueda rápida sobre qué efectos puede tener (si los tiene) la total implantación del Plan Bolonia en las Universidades españolas, no he encontrado ningún documento en el que se reflexione sobre el asunto y sus posibles efectos en el nivel de conocimientos de los candidatos a oposiciones jurídicas.

Me consta que en algunas oposiciones ya se han planteado verdaderos problemas por el bajo nivel de los opositores frente al que tenían los de décadas pasadas cuando empezaban. ¿Nos preparan bien las universidades para afrontar oposiciones a Cuerpos Superiores con el nivel que se exige (y que desde luego ni se va a bajar ni es bueno que se baje)?

Mi experiencia, como curso conejillo de indias que fui, del famoso Plan Bolonia, es que no se me formó lo suficientemente bien como para tener un conocimiento aceptable del Derecho. Sé que la universidad no aspira a convertir al alumno a un todopoderoso jurista -el reconocido prestigio ya sabemos que solo se consiguen con 15 años de ejercicio o más- pero a mi no me dieron esos mínimos que deben quedar a fuego en el cerebro de un licenciado en derecho (ahora graduado). 

El ejemplo que siempre pongo, porque verdaderamente es vergonzoso, es salir de la universidad sin saber cuáles son los elementos esenciales de un contrato (a partir de los cuáles puedes jugar y montar alegaciones prácticamente infinitas). Y reconozco que yo salí sin saberlos. Es cierto que en clase se dieron -adelanto que no fui mala estudiante- pero puede que el modelo de 1 hora de clase 4 o 6 horas de trabajo en casa no es adecuado, si esas 4 o 6 horas las tienes que dedicar a ampliar materia ¡cuando ni siquiera sabes la importancia del elemento ESENCIAL!.

Es más, aprobar asignaturas sin mirar un solo código porque lo que vale es un manual con la opinión de un señor (más o menos importante) no debería permitirse, simple y llanamente. Sé que el "manual del profesor" fue, es y será el salvavidas de todo estudiante, pero es que si no lees una ley, si no te paseas por ellas "por error" (aunque sea mientras pasas las páginas hasta el artículo que buscas), seguirá siendo algo ajeno a ti, y un abogado tiene como herramienta de trabajo los textos legislativos como una addenda corporal.

Y está muy bien ¡genial! que te enseñen a buscar jurisprudencia, a que te saques los temas de las mangas y hagas presentaciones de 10. Son herramientas para funcionar en un mundo globalizado en el que la creatividad, la adaptación al cambio y el marketing personal son fundamentales. Pero quizá se les pasó el pequeño detalle de la necesidad de conocer los textos jurídicos bien, con sus esenciales y algun extra a poder ser.

¿Y donde encaja el modelo de oposiciones español en ese plan de formación en habilidades? No todos los países europeos tienen oposiciones, por lo tanto, este Plan no les supone problema. Pero claro, nos encontramos con nuestras particularidades en el acceso a la función pública, y la dificultad de que en la universidad te enseñan habilidades menos la de memorizar. ¿Cómo encaja eso el alumno cuando se mete a una oposición en que no cuenta otra habilidad que la memorística? Pues mal, ya os lo adelanto.

He hablado de mi, que fui pre-Bolonia. Os cuento ahora de los "Bolonios" de los que me han contado. Por un lado, del sector privado, me dijeron que los que hacían prácticas llegaban teniendo menos idea que los que llegamos de mi quinta, con menos contenido en las asignaturas  (¡mete una carrera de 5 en 3-4 años! (que además las estadísticas tienen que salir que este plan es la leche lo que el país necesitaba)) y por tanto menos capacidad de resolución (claro, de donde no hay no se puede sacar).

Por otro lado, del ámbito de las oposiciones. En general, llega gente sin ganas (¿achacable también a la sociedad del "no esfuerzo"?), sin compromiso y pensando que esto se aprueba en 2 tardes. Pero sobre todo, gente con conocimientos escasos, en un camino en que necesitas tener una buena base para tirar hacia delante. Así, si unes poco esfuerzo con mala base, nos queda un apaga y vámonos.

Obviamente, el compromiso y el esfuerzo irá con la persona, pero lo que no cabe duda es que quieren europeizar un ámbito (el estudio jurídico) que para mi no se puede convertir en un mero cúmulo de habilidades. O bueno, que lo europeicen pero entonces, cambien a un sistema de oposiciones en el que se valoren las habilidades, que al fin y al cabo es lo que no enseñan desde Primaria (para mi otro GRAN error, pero ese es otro epígrafe del programa :p).

PD: siento la chapa pero es que esto tenía que sacarlo por algún lado o explotaba :)

viernes, 17 de febrero de 2017

Del bizqueo, recurrencias y post-cantes.

Me asombraba hace unos días con la capacidad de olvidar que tiene el ser humano, concretamente yo y en particular con la oposición. No me refiero a los temas, esos...bueno...a medida que pasa el tiempo se olvidan menos. Sino al punto de partida. 

¡Qué fácil olvidar, ya no el primer día, sino el punto de partida de este nuevo "round" que me he concedido! El punto de partida de la última convocatoria en que me vi cogiendo un civil y no recordando ni qué era aquello de "elemento esencial de un contrato" y ahora saberlo como la dirección de mi casa (pase el tiempo que pase desde la última vez que lo vi). 

Y esas "burbujas de olvido" tienen la parte buena de poder avanzar sin quedar encallada en ninguna piedra del camino, pero la parte mala de que nunca acabo de ser justa conmigo misma. Veo el fallo antes que el logro, miro hacia donde voy y no el desde donde vengo. Que bueno, ahora que lo escribo, tampoco es tan malo, al fin y al cabo me impide caer en la autocomplacencia, pero tener la virtud de ser "bizca" y poder mirar a los dos lados al mismo tiempo, sería genial. 

El otro día me enfrenté a servidumbres legales de hacía una semana, y lo defendí con bastante literalidad, con una estructura clara en la cabeza, y aunque se quedó largo de tiempo y con imprecisiones mejorables, salí un poco asqueada. Salí así porque debería salir perfecto, no estoy para "perder" el tiempo más, tiene que salir si o si. Fue entonces cuando caí en que quizá eso no lo llegue a lograr nunca, que partí de una nefasta literalidad y con unas estructuras tambaleantes cada vez que me enfrentaba a un tema de atraso, y sin embargo ahora la estructura era clara y la literalidad bastante buena. Que está claro que no hay que dormirse en los laureles, pero oye, que tampoco el camino está tan torcido.

Por otro lado, en las últimas semanas, me han vuelto a atacar pensamientos de "no te la vas a sacar nunca", de esos que se apoderan de tu respiración. Los he superado, haciendo respiraciones y pensando que si pensaba eso y dejaba que ocupara toda mi cabeza, seguro que eso sería (profecía autocumplida, ya sabéis). Los últimos días esto ha ido a mejor, gracias a Dios.

Realmente es que tengo pavor a estar equivocándome, y aunque sé que dicen que equivocarse es bueno y bla bla blaaaaa, pues no deja de no gustarme. ¿Y si esta concesión temporal por mi parte es más cabezonería que realidad?¿y si es porque no me quiero enfrentar a la realidad de que he encontrado mi límite? 

Cuando se lo he dejado caer al preparador, me dice que son "imaginaciones" mías, que voy bien, que le he empezado a pillar el tranquillo al método, la forma y el fondo, que voy lenta, pero voy bien. Pero....hay tantos peros en mi cabeza....que casi opto por no pensar, y seguir.

Mirad, si hay algo que sé es que me apasiona lo que estudio, aunque me cueste, aunque me enfade y pataleo, me encanta. No sé si lo conseguiré (dicen que la ignorancia es muy atrevida, y por lógica inversa, yo cada vez soy menos atrevida, así que puede que esté empezando a dejar de ser ignortante XD) pero que lo estoy intentando muy fuerte, eso si que lo sé. 

Una última cuestión es que después de los cantes, estoy cogiendo una horita para volverme a cantar los temas, para "machacarlos" más. Siempre me he preguntado qué hace la gente después del cante, así que si me escribís en comentarios vuestros planes post-cante os lo agradeceré para coger ideas. 

De esto están yendo mis días, varieté ya veis. Un beso y ¡a tutti!

jueves, 2 de febrero de 2017

Oniria opositoril (II).

"Estaba en un aula oscura, con pupitres de a dos, en los que no todos los alumnos estaban en sus asientos. En la mesa redonda que presidía el aula, se encontraba un hombre ya canoso, con cierto sobrepeso y ligeros problemas de higiene corporal, el cual resultó ser aquél profesor de Trigonometría, de cuya cara ya había conseguido olvidarme (casi) por completo.

Comenzó a llamar por orden de pupitre para cantar los temas. Yo me encontraba en las últimas filas, así que aún me iba a dar tiempo a repasar aquel civil que llevaba más flojo, y la clave de cuyo comienzo me lo daba el nombre de una flor (el cual ya había olvidado...).

No sé por qué, ni quién, me hizo levantarme de la silla, solo recuerdo cierta algarabía y un ambiente cuasifestivo, del cuál yo desde luego no era partícipe. En mi subconsciente seguía pesando mi mala suerte, y el civil que llevaba mal. Al levantarme, me di cuenta de que iba en pijama, el de cuadros, pero me preocupaba tanto el maldito civil, que apenas le di importancia. 

Me dirijí al final de la clase, en la cual había unos pasillos de supermercado, en los cuales me distraje unos minutos. Al dejar de oír el ruido de mis compañeros, me asomé nuevamente a la clase, y flotando en el ambiente estaba mi nombre. Corriendo cogí mi crono, el programa y aceleré hasta llegar a la mesa del profesor. Mal empezaba llegando tarde y encima con esas pintas, en pijama y resoplando por el sobreesfuerzo. 

El profesor me miró, y recogiendo los papeles que tenía esparcidos por toda la mesa me dijo:"No si yo no tengo ningunas ganas de que cantes". A pesar de la vergüenza y de la angustia que sentía por haber llegado tarde, sobresaltadamente, en un tono ciertamente más áspero del que corresponde a un alumna le respondí: "¡No, no! si yo tampoco quiero pero tengo que cantar, ¿me entiende? TENGO que cantar".

Ese "tengo" se clavó en mi garganta hasta que el profesor volvió a su asiento, pidiendome que cogiera el crono con una mano y que la otra la levantara como en los juramento. Así lo hice, y entonces me indicó que girara mi cuerpo hacia la pared en que reflejaba la luz del flexo, que había estado encendido todo este tiempo en el lado izquierdo de la habitación.Me giré mirando el crono que llevaba en la mano, era el negro, cuando de normal siempre canto con el naranja, eso me sorprendió.

Cuando levanté la vista, me paré a mirar la sombra de mi mano extendida, parecía más regordeta de lo normal, conté los dedos, y la reconocí. Sin embargo, cuando hice lo propio para fijarme en la sombra del crono en la mano, algo pasó. La sombra negra comenzó a girar y se transformó en un lobo de ojos ensangrentados, pelo tan negro como el azabache y una fiereza salvaje. Me ladraba, sacaba sus horribles colmillos amenazandome y advirtiendome de su inminente ataque. Mientras tanto acertaba a oir al profesor que me gritaba una y otra vez "¿qué ves?¿qué ves?". Mientras yo, cerrando los ojos tan fuerte como podía, sollozaba: "no quiero, no quiero". 

Y entonces, desperté".

PD: Otro capítulo de Oniria Opositoril, aquí.

 

viernes, 20 de enero de 2017

Luchadores por el mundo: Isabel Coixet

Viendo hoy "Palabras, mapas, secretos y otras cosas" un docu sobre Isabel Coixet, me ha hecho reafirmarme una vez más en que la vida es una continua lucha. Algunos luchan por los sueños de otros, otros luchan/luchamos por los nuestros propios.

Isabel hace pelis muy peculiares, para las que -creo- tienes que tener una sensibilidad especial para llegar a entender el meollo de la cuestión. Ni las he visto todas, ni soy una groupie de preestreno, pero con 17 años vi "La vida secreta de las palabras" en el cine, y me cautivó y sobrecogió tanto que oir nombrar un proyecto suyo siempre me hace, cuanto menos, prestar atención (diré que fui incapaz de ver "Mapa de los sonidos de Tokio").

Han sido dos las ideas fundamentales que me ha transmitido el documental:

Por un lado, que si tienes una idea en la que crees, vas a por ella y buscas los medios para hacerla realidad. Ella no tiene una productora fija, ni un equipo concreto, ni actores estrella, ella tiene claro que quiere hacer historias, contarlas y transmitirlas. Nosotros un trabajo que queremos desarrollar, y un proceso de selección que superar, sin seguridad de que vayamos a conseguirlo.

Por otro lado, que quién eres y cómo quieres hacer las cosas deja tu impronta en el trabajo que desempeñas y en las personas con las que trabajas. Así, deja entrever el documental, su relación con los actores y otras personas que trabajan en el set, lo que al final, por lo que decían, también es parte de sus películas, del halo que las envuelve. Nosotros idem. La plaza por la que trabajamos se consigue con un oral o un escrito, en el que tendrás que plasmar muchas ideas, como todos, pero siempre podrás demostrar parte de qué cualidades te caracterizan y de quién eres. Quizá bastará con transmitir paz aunque los nervios te abrasen por dentro, o poner o decir el nombre de un ministro del ramo para demostrar que estás al día, o incidir en una sentencia de la sección del tribunal al que pertenece uno de los miembros que te van a calificar. 

Pero todo desde la calma -eso no es del docu, es cosecha propia de todo lo que he ido rumiando estas semanas- la calma es el quit, pero esto lo dejo para la próxima.

Lo conseguiremos!!!!

PD: creo que puede ser una buena sección "Luchadores por el mundo" no?

jueves, 12 de enero de 2017

La cosa del teatro

"Madre- ¿Cómo ha ido la clase Adelaida?

Adelaida- Muy bien madre, hoy nos han explicado la cosa.

Madre- (interrumpiendole) Ay hija, a veces no se te entiende con tanto nasciturus, concepturus y latinajos, y otras, en cambio no eres capaz de hablar como Dios manda. A ver, ¿me quieres decir qué cosa te han explicado?

A- Pues...¡la cosa madre! Yo que sé, el catedrático solo decía la cosa por aquí, la res por allá y yo apuntaba.

M- ¡Ay Jesús! que yo te mando a la universidad para que estudies Derecho y va y vuelves sabiendo de ganado.

A- No, no madre, es que...

M- (no deja acabar la explicación) Que si yo quisiera que fueras ganadera como tu abuela (que en paz descanse) te mandaría pa'l pueblo con la Tía Tomasa, los boñigos, las vacas y las cabras.

A- (asustada por ver peligrar su curso universitario) Que no madre, que no. A mi me hablan de cosas y reses en general, ¡pero también en particular!, pero ninguna de ellas son vacas ni cabras.

M- (para si misma) Pues chica, ya no entiendo nada, para qué querrá un licenciao' lo de las vacas. 
      (dirigiendose a Adelaida) ¿Cómo?¿cómo? y a ver, ¿de qué te hablan?¿cómo se llaman?.

A- Espere que saco los apuntes, que sino me pierdo.   (sacando los apuntes) A ver....aquí pone....res nullius...

M- (entre sollozando y riéndose a carcajadas) ¡Aaaaaay!¡Qué va'ser verdad eso que decía la Enriqueta!¡Qu'eso de la universidá solo es charlatanería! Eso de la res nullius lo sé yo desde chica, y toda la vida del señor se ha llamao' la vaca no preñá, la que no sirve pa' terneros.

(suspirando) A ver sigue, que me voy a reir yo d'eso.

A- Habla aquí de la res extra commercium...

M- (llorando casi de la risa) Jajajajaa ay que jartá a reir jajajaja res extra comercio jajajaja. Es que ya no saben qué inventar para decir que son eruditos respetables...Eso en el pueblo se llama a los mulos que son fuertes y lo mismo sirven para preñar que para tirar de los carros. ¡Esos valen por dos!

A- Ay madre yo no sé si eso se refiere a lo que usted dice....

M- Adelaida, mejor será que tomes nota que voy a corregir a ese licenciado, que no le queda que aprender ni ná. Apunta: la res es un ser de cuatro patas....". 

PD: podría haber sucedido....pero solo fue producto del aburrimiento a la vuelta del preparador.

Lo conseguiremos!!!