viernes, 2 de agosto de 2019

Señales de vida (por fin)

Hola a todos,

Sigo echando un ojo al blog por si alguien se animara a ckmentar, preguntar, etc...La etapa post oposición ahora va bien, pero han sido meses muy duros (muchísimo tirando a infinito) porque no me encontraba a mi misma y donde 'me había dejado' tampoco ya me había encontrado. Muchos de los pilares habían deaaparecido o estaban a intérvalos, pero también, me faltaba mi pilar fundamental: yo misma.

Me he planteado muchas cosas, como si el esfuerzo -valor intrínseco de siempre en mi forma de ser- debía seguir trabajandolo (porque total a la vista estaba...si no me hubiera esforzado el 'resultado' hubiera sido el mismo) o debía dejarme llevar por la desidia y la monotonía. También he tenido momentos de asustarme de mi misma, por verme al borde de caer en precipios oscuros, de espirales feas de pensamientos, de ver un sinsentido a TODO (sin ser yo nada de eso, si me permitís el chascarrillo).

Os diría que no sé cómo he salido de ese pozo, pero lo cierto es que creo saberlo. La forma que he encontrado no es nasa más ni nada menos que mi cabezonería: no quiero estar así porque no soy yo, nk es la imagen que tengo de mi nj quiero que sea la que a partir de ahora tenga de mi misma. Ha habido muchas muchas muchas veces que he llegado a pensar que nunca más volvería a ser feliz, que nunca más volvería a sentir ese gusanillo de la ilusión por algo...He tenido paciencia (maaaas aún...que hartura, al final la vida irá de eso ya verás, de crear colchones de paciencia) y un día algo hizo click y poco a poco...Con días horribles tras el click también, pero creo (toco madera) que voy hacia arriba.

En este camino recorrido, he dado muchas vueltas como decía,y sobre todo a un proyecto que me rondó durante la oposicióm y que no pude cumplir porque lo primero era estudiar (y lo segundo, y lo tercero...). Ahora que estoy un poco más liberada (comillas comillas...porque máster y trabajo absorben mis días) quiero ponerlo en marcha. Algo que eché de menos, que no se compra (no me volveré una merchandisera wonderfulliana ahora) y que creo que puede aportar.

Por ahora creo hype (o bueno, yo tengo hype de mi propio proyecto porque puede que sea mal, fatal o pésimo), y en próximas ocasiones espero poder anunciaros que está en marcha.

Mientras tanto, dadle duro, pelead casa palabra porque cada piedra hace pared (ya sea de un castillo, un rascacielos o un hotel deluxe) y sobre todo trabajad el coco.

Un beso!!

domingo, 20 de enero de 2019

Llegó el día

Foto tomada de Internet (LA mesa del destino)
Queridos todos, ha llegado el día. Esta entrada es probablemente la que más me cueste escribir porque implica una decisión, la de no continuar un camino en y por el que he luchado y trabajado más de un lustro. Un proyecto profesional que acabó siendo personal, que lo ha cambiado todo, y que seamos claros, no acaba como me hubiera gustado. 

Efectivamente, opositaba a Abogacía del Estado. He conocido en este trance a muchos opositores a este cuerpo, cada uno con sus propios motivos por los que acceder a esta profesión y tantas formas de vivir la oposición, como colores existen en la Tierra. Mis motivos fueron quizá pueriles, el saber que era (es) un cuerpo de élite jurídica, al que acceder por "igualdad, mérito y capacidad", con el que podías llegar a cualquier ámbito jurídico...¡y hasta llegar a un organismo internacional!. Es un proyecto que me llenaba (y me llena aún) de ilusión.

Sigue pareciendome una oposición preciosa, un cuerpo estupendo y un lugar en el que poder desenvolverse profesionamente de forma extraordinaria. No puedo escribir malas palabras sobre esto, pese a que mi destino haya dejado de ir en esa dirección, porque al fin y al cabo, de un "algo" que has amado y deseado de corazón, pocas cosas malas se pueden decir.

Se me hace duro escribir esto porque sigue siendo un sueño (uno de esos que además ya sabes que no se cumplirán) el ser Abogada del Estado. Pero haciendo un análisis interno sobre cuáles son los "daños" del chasis a estas alturas de la carrera...sé que no estoy en condiciones óptimas para seguir afrontando este camino.

Si hasta aquí llega alguien que quiera opositar, o que esté opositando a Abogacía del Estado, solo decirle que para mi es una oposición increible, muy dura y exigente, que te hace llegar al límite (y darte cuenta de que hay muchos más límites mentales de los reales), que llegarás a entender el funcionamiento del ordenamiento jurídico, entresijos de regulación que de otra forma no te hubieras planteado, que relacionarás conceptos jurídicos y querrás saber más. Aprenderás de ti mismo más que del propio ordenamiento jurídico, y salvo excepciones, pasarás muchas de esas vivencias de opositores "viejunos" que pienses que a ti no te pasará eso nunca (así que escucha, aprende y apunta, por si ese día llega para ti sepas que es 'normal' y puedas afrontarlo).

A la oposición no puedo estar sino agradecida, porque es probable que haya sacado muchas de mis facultades a brillar, y también mis mayores debilidades. Pero esto último también es bueno, porque sé dónde tengo que poner mis fuerzas. Sé por dónde me pueden venir los golpes. 

Resuelto el misterio, escribiré alguna entrada más sobre esta etapa que estoy viviendo. La verdad es que este blog ha sido un gran proyecto, que empecé en la época en que los blogs eran lo más, sobre todo por desahogarme, pero realmente ha acabado siendo genial, leer comentarios, historias que me dejábais, simplemente un "me he sentido identificado"o incluso personas que sí consiguieron aprobar dándome un trocito de su éxito. Solo puedo estaros agradecida.

Si soy sincera, hubo un momento en que este blog tuvo "éxito", me ofrecieron colaboraciones que rechacé e incluso sufrí una suerte de oleada hater. A pesar de ello, he tratado siempre de ser fiel a mis vivencias y mis emociones en la oposición, porque cuando buscaba historias de opositores no encontraba vivencias que parecieran "auténticas". Evidentemente, ha habido modificaciones, sobre todo en el sexo de los personajes de algunas historias (por aquello de que si alguna vez un compañero llegaba aquí no se sintiera "traicionado") y en las fechas, sobre todo cuando comenzaron las sospechas de a qué opositaba, porque me agobiaba mucho perder el anonimato y por tanto la libertad de expresión, desahogarme y escribir una historia real.

Dejo un correo electrónico, ahora que todo ha pasado un poco, para que os sintáis libres si necesitáis unos ojos que os lean o para lo que necesitéis: plazacronometrada(at)hotmail.com

Eternamente agradecida,

Luchadora.

PD. Miedito darle al Enter y a vuestra reacción jajaja.


sábado, 12 de enero de 2019

Mis (últimos) errores

Parece que conforme pasa el tiempo los pensamientos se ordenan, o al menos, se van tamizando los sentimientos. De momento he llegado a algunas conclusiones sobre mis errores -o mis no aciertos, si lo preferís- Es algo que me gusta hacer, una vez he suspendido o no he llegado al objetivo que me había propuesto. De momento, algunos de los que he alcanzado son:

1. Valorarme como persona solo por mis resultados profesionales: creo que es un error que he cometido a lo largo de mi vida como estudiante, pero probablemente ha tenido que llegar un reto de verdad, como es una oposición, para darme cuenta de que no es sano. Me resulta difícil verme como algo más que una abeja más del panal, que trabaja por y para su reina. Con esto quiero decir, que realmente al haber recibido solo bofetones con las oposiciones, es lógico que mi autoconfianza haya caído en picado, porque solo me valoraba por ese aspecto de mi vida.

Mi objetivo de aquí en adelante es valorarme dualmente, como reina y como trabajadora.  Es decir, tratar de ver el poliedro que soy como persona, valorar al mismo nivel mis éxitos/fracasos profesionales y los personales (como amiga, hija, desconocida, hermana...). Creo que esto último lo doy tan por sentado, que no he sabido darle el peso que tiene en la vida. Como ya comenté hace un par de entradas, si algo he aprendido estos meses, es que personalmente hay muchas personas que me tienen en estima, incluso en una franja bien alta. Así que eso debería servirme como pilar para enderezar esta situación de pérdida de confianza a nivel profesional.

2. Absolutizar: la vida es más flexible de lo que he sido conmigo misma. Otra cosa que me cuesta horrores. La oposición me ha ayudado a ser más flexible con los demás de lo que era antes, sin embargo, creo que ha producido el efecto contrario en mi misma. Me exijo tanto, que me he llegado a romper incluso después de haber pasado el examen. No puedo volver a llegar a esos extremos. 

Me gusta traer a colación aquí la imagen del junco que se mece y dobla con el viento, pero no se rompe y al final acaba volviendo a su sitio. 

Sin embargo, aunque estos han sido errores que, puede que me hayan llevado al suspenso, entiendo que si llevas más de un lustro con una sola meta en la cabeza, acabas absolutizándolo. Así que, en cierto modo, es normal. Otra cosa que podría plantearme es si fue sano que yo empezara a opositar, siendo como soy. Sin embargo, analizar una decisión pasada, de momento no creo que me aporte nada en esta situación. 

Por otro lado, sacar de la cabeza una idea que no solo ha mediatizado tu vida, sino que además ha "machacado" tu cabeza, día y noche durante tanto tiempo es extremadamente complicado. Llega un punto que no sabes si la querías porque es lo que querías o porque es la zona de confort en la que has vivido (y esto hace gracia porque con lo mal que se pasa...que la llamen zona de confort tiene narices...pero al final, son miedos o malos ratos "conocidos", cómodos en cierto modo).

Espero que vuestro año haya empezado muy bien. Ánimo!

PD. Sogp buscando mi camino. Espero que pronto cabeza y corazón se aúnen y lleguen a un consenso. Mientras tanto estoy mirando temarios de otras opos, posibilidad de máster, cursito de inglés para el 'mientras tanto'...Seguiremos informando.


lunes, 31 de diciembre de 2018

Palabras, el mejor resumen (IV).

Siendo tradición en esta mi casa, trataré de resumir mi año 2018 en un cúmulo de palabras, aunque imagino que me dejaré muchas vivencias para las que nuestra querida RAE aún no ha inventado palabras:

Final Llorar Ser fuerte Eliminar Reforzar Preocupar Ocupar Superar Mejorar Psicología Contenta Horarios 3 Cronómetros Alegría Nervios Ayuda (pedir y dar) Ansiedad Control Gestión  Reto Dominio Completos Colectivo Cantar Cantar Cantar Aquí y ahora Locura Sinrazón Piedad Abrazos Dudas Seriedad Sorpresas Compañía Isabel Coixet Teléfono Ánimos Buenos libros Racionalizar Sentirme fracasada Sentir que podía aprobar Miedos Ilusión Reconstruir Escuchar Fresas Observar Preguntas Respuestas Autoimposición Dureza Bodas  Perdón Montaña Perder Ganar Afonía Familia Mensajes Llorar No sentir Perderse Vacaciones Charlas Pedir Exigir Desaprendiendo.

Lo leo y la verdad da la sensación de que ha sido un mal año, y a pesar de todo, pese al suspenso, recuerdo los 2015-2016 mucho peores que este año. 

A 2018 le pedí que me diera respuestas y ya dicen que cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad. Respuestas obtuve, desde luego, sin embargo en casi ningún sentido del que realmente me hubiera gustado recibir. Así que a 2019, con la boca chica, pediré claridad de pensamiento, para poder tomar decisiones sabias (por lo pronto saber dónde quiero ir profesionalmente).

Os deseo muy feliz entrada de año a todos, que no os atragantéis con las uvas y que pidáis...pero con cabeza :p



jueves, 27 de diciembre de 2018

¿Y ahora qué?

Mis deberes
Cuando estaba en plena faena, fuera el momento que fuera, me traía un poco al pairo que me preguntaran 200 veces cuándo salía la convocatoria, si me había examinado, si no es que llevaba mucho tiempo ya preparando...Sencillamente porque sabía hacia dónde iba o al menos, hacia dónde quería ir.

Sin embargo este tiempo en que (sigo) sin saber qué me pide el corazón (porque el cuerpo lo que me pide es volver a nacer para preferir la media antes que los sueños personales) la pregunta que me irrita y en algunas ocasiones me saca de mis casillas es "bueno, ¿y ahora qué?". Probablemente me molesta tanto porque yo misma no paro de machacarme con ella. Me levanto y ahí está, me voy a por el pan y ahí me encuentra, estoy fregando y aparece. ¿Y ahora qué?. Pues sigo sin saberlo.

Hay días en que me levanto y digo, mira, me paso a otras oposiciones, serán unos "x" temas más y total, estudiar ya sé. Pero entonces entra el bucle: "pero no sabes si serás capaz de enfrentarte a un tribunal y a lo mejor tu problema es ese", "ufff...solo pensar en volverme a pasar ¿1?¿2 años? más con esta vida", "y si no apruebas volverás a las mismas, pero con más años y con menos opciones". 

Y otras mañanas me levanto pensando que haré el master, que aprenderé cómo se ejerce y me lanzaré a la piscina. Pero entonces empiezan las cábalas en el otro sentido: "¿máster online o presencial?Porque si es presencial hasta finales de 2019 no empiezan pfff...", "¿y si no soy capaz?¿y si me pasa como con la oposición que lo veo de primeras todo bien y al final me vuelvo a estampar contra mis límites?", "¿y si no soy capaz de ganar para vivir?".

Cuando pienso en seguir opositando, a veces me da la sensación de que me agarro a lo que "conozco" por miedo al "ahí fuera"; y cuando pienso en el ejercicio privado, acabo pensando que lo hago por despecho (una amiga me dijo que hablaba de la oposición como si aún fuera mi novio, así que lo de despecho encaja bastante bien).

Pienso que trabajar me devuelve algo que la oposición no te da -o al menos a mi no me ha dado- que son éxitos, un poco de aire; pero por otro lado, todo lo que sé, el dominio de los temas, se irá evaporando y más lejos estaré de ser servidora pública.

Sigo echa un lío, como véis. Así que sí, cuando me preguntan el "¿Y ahora qué?" se me queda cara de besugo, balbuceo y me escaqueo con un "estoy de vacaciones, después de Reyes, veremos", pero por dentro, mientras lo digo como si no pasara nada, estoy cagada de miedo, porque sé que llegarán Reyes, seguiré sin saber pero con la obligación autoimpuesta de tener que tomar una decisión. 

Espero no desanimar a nadie con esta parte de mi historia, que quién sabe, a lo mejor tiene un final feliz. De hecho, en el fondo sé que la tendrá, pero probablemente mucho más tarde de lo que a mi me gustaría.

martes, 18 de diciembre de 2018

La verdad.

Hola, bueno, la verdad es que llevo un tiempo escribiendo y no estoy estudiando. Estoy de vacaciones, de esas que un opositor preferiría no tener. Las vacaciones tras un suspenso.  En otras circunstancias no hubieran durado más de 15 días, pero en esta ocasión es diferente, ya que me había propuesto que si esta vez no lo conseguía, dejaría este camino.

 Y hablo en pretérito imperfecto porque, como suele decirse "tengo la picha hecha un lío". Pocos días después del suspenso me vino a la cabeza la idea "¿y si sigo?". Que esa idea siga en mi cabeza es un poco drama (drama entre todas las comillas del mundo posibles) porque es añadir una opción que pensaba que estaba descartada. Así que me debato entre seguir en este camino (aunque sigue haciéndome ilusión, veo lejos que la decisión se incline por esta vía, como ya explicaré en su momento), pasarme a otros oposiciones (pero me da un asco tremendísimo volverme a encerrar en mi cuarto para hacer "lo mismo", además de tener que luchar contra mi prejuicio de "solo quieres ser funcionaria y te da igual a qué"), o hacer el dichoso máster para el ejercicio profesional (y me da sudores fríos solo pensar en la precariedad laboral que leo que existe en el sector).

Del examen hablaré en su momento, simplemente apuntar ahora que las oposiciones no son un sistema de selección justo, pero es un sistema como otro cualquiera. No necesariamente se selecciona al que más sabe, sin desmerecer a los que aprueban.

Esta vez el palo fue grande, porque pensé que si que iba por buen camino, lo había trabajado todo, aún así, tengo que ser justa, y mi autopresión es probable que me traicionara, porque hice algunos temas bastante por debajo del nivel con que me los sabía.

Esta temporada estoy escuchando todas las opiniones e historias posibles, para hacerme una idea global y así tomar una decisión. Hasta que no la tome prefiero seguir en el anonimato de a qué oposición he estado optando. Sin embargo, mientras tanto, se agradecen todo tipo de historias, consejos y opiniones.

Mucho ánimo!


domingo, 9 de diciembre de 2018

C(V)alor humano

La vida  te da lo que necesitas en el momento y lugar oportuno, y yo este año, en concreto en los últimos meses, he recibido un sopapo interestelar del que aún no acabo de salir.

No estoy sola y hay personas que me aprecian de verdad.

Ese es mi sopapo, si. Simple ¿eh?. Aún así sigue, en parte, siendo inconcebible para mi. Es como si la vida me hubiera zarandeado hasta decir basta. He recibido más de lo que he podido dar en mi vida. Por gente que lleva aquí décadas, un lustro, años, meses o un pequeño puñado de días. Ha habido veces que me he dejado ayudar y otras no tanto (ojalá haber podido superar esas veces mi inseguridad y dejarme ver otra vez vulnerable).

La oposición puede ser la más perra de las compañeras, puede quitarte en ocasiones las ganas de todo o incluso hacerte pensar que nunca volverás a sentir ese calorcito en el corazón que hace que la vida sea vea de colores, o meterte ideas en la cabeza que cada vez son bolas más grandes (y por ende cada vez más inasumibles). 

Pero lo cierto, es que a mi me ha dado cosas -más que cosas, aprendizajes- tan valiosos como el mayor de los diamantes. Me ha enseñado a dejarme ayudar; a superar (las más de las veces) mi orgullo, agachar la cabeza, pedir disculpas y reparar mis errores; a ver que tus límites están mucho más lejos de lo que tu cabeza cree; que también tengo límites, aceptarlo y asumirlos, sin más dramas (aunque esto cueste más de un run-run).

Pero sobre todo, he aprendido que hay personas que te valoran por los valores que llevas como estandarte, que te aceptan con tus imperfecciones, que te dejan ser quien eres (y sonríen cuando les muestras tus vulnerabilidades como diciendo "es normal, acéptalos, aprende de ello y supéralo, yo estoy aquí para ayudarte"). 

Con esta suerte ¿cómo me voy a quejar?¿cómo voy a sentirme una fracasada? Y es que, me doy cuenta, que la oposición exige aislar y "olvidar" partes de uno que no casan con las horas de estudio y este estilo de vida. Hay veces que hace taaaanta falta recordar que uno es algo más que una maquina escupiendo datos; que tienes filias y fobias más allá del estudio; que tiene hobbies que llevan más tiempo que las 24h de descanso; que eras quien organizaba planes y solo quería seguir descubriendo el mundo; que antes no tenías tantos miedos como ahora; que tu ciudad se te quedaba pequeña aunque ahora te parezca un planeta entero...

Solo eso, la vida sirve lo que necesitas. Por duro, miserable, mezquino o improbable, por genial, sorprendente o imprevisible que parezca. Al final depende de uno mismo sacar las conclusiones y actuar en consecuencia. 

Ánimo a todos!! Y gracias, vuestro calor también me llega.