lunes, 16 de julio de 2018

D=E²

Esto también son vacaciones XD
Si tuvieramos que llamar a un científico para que convirtiera en fórmulas nuestra actividad, la del título sería una de ellas. Aunque en este caso habría que añadirle unas cuántas variables más, lo simplificaríamos a:

Descanso = Estudio²

Es algo que me ha costado aceptar (que no soy superwoman) y que los descansos son necesarios. Tanto los semanales, como cada cierto tiempo. Lo del descanso semanal, se ha llegado a convertir en una especie de "si  pero no". Si, porque acabo echa polvo la semana (mi teoría es que solo así puedo corroborar que lo he dado todo también esa semana) y no, porque estoy tan cansada que no me apetece hacer casi nada, y eso unido a que la gente poco a poco hace su vida sin ti...

Lo del descanso cada cierto tiempo es el descubrimiento más reciente. Descansar un fin de semana al acabar una vuelta del temario, que es el tiempo en que más o menos, llego al cansancio extremo. Así, lo que hago es evitar todas las fiestas locales, autonómicas o nacionales. Esos días para mi son de estudio, también porque tengo la suerte de que me afecta entre poco y nada que la gente esté descansando (aquello de que "mi vida es mía, y si viviera la de los demás, no sería feliz"). Respeto solo la Navidad, porque me hace especial ilusión y verano, en que intento cuadrar con la family cuando se puede. 

Hace poco acabé vuelta, exhausta, harta del temario y de la oposición y con mucha inquietud en todos los sentidos. Así que cogerme el finde de después me sentó realmente bien. Sin embargo, ahora lo que me pasa es que me cuesta infinito desconectar. El primer día, por la sobreestimulación, me entró bastante bajón y por la noche no había quién durmiera, más aún cuando mi cabeza para "relajarse" buceaba en fragmentos de tema que cantaba al tún-tún. Pero los siguientes días fueron muy eficaces para que la mente volara de un pensamiento a otro y a otro y a otro más. Vamos, lo que normalmente no puede hacer.Incluso quedarse (casi) en blanco...

Así que, si. El descanso entra dentro de la preparación. Es algo que deberíamos tener impreso en la página 1 del programa. Sea como fuere, espero que tengáis unas buenas vacaciones, y si no las tenéis, al menos que los días de descanso semanales los respetéis, aunque el examen pueda estar a la vuelta de la esquina. Ese día puede ser el revulsivo necesario para empezar una semana más con buen pie.

¡ÁÁÁÁÁÁÁNIMOOOOO!

viernes, 22 de junio de 2018

En busca de la limonada.

Me gusta pensar que todo tiene su porqué o al menos que, como los economistas, puedes encontrarle el sentido a posteriori, y de ahí sacar modelos predictivos de tu vida futura (esto último no lo hagáis, niños, es malo para la salud, crea expectativas y luego vienen los lloros).

Hace un año, compramos un limonero (por aquello de "si la vida te da limones, haz limonada"). Era una macetita no muy grande, pero el palo (aquello aún no podía ser llamado árbol, ni tan siquiera arbolito) estaba lleno de hojas e incluso alguna florecilla, de esas que impregnan el ambiente de un olor a campo y sosiego. Lo compramos ilusionadas, pensando en lo guay que sería tener esta primavera un arbolito -no somos muy pretenciosas, la verdad- que nos diera aunque fuera un limoncillo para algún bizcocho o para un chupito de limonada.

El primer mes, nos aguantó como un campeón, pero al palo se le fueron poniendo mustias las hojas, las flores se quedaban a mitad de crecimiento y los pocos limoncitos minusculos que dió acabaron con un color la mar de feo. Nosotras, bueno, más bien yo, lo desahucié. Total, qué sé yo...podrían no ser estos tampoco los limones con los que hacer la limonada vital que tanto prometen las frases molonas. Por un limón menos, tampoco me iba a sofocar ya.

Así que me olvidé completamente del tema, y dejé de preguntarle a mi madre por cómo iba nuestro proyecto. Haaaasta que...(la historia tenía que tener un "hasta que" sino ¿qué gracia tendría?) hace unas semanas mi madre me dijo "¡no te lo vas a creer!, mira". Y allí delante, estaba el palo con mogollóóóóón de brotes verdes. Mirad, ¡qué alegría! Como si fuera una victoria vital a un monstruo despiadado que hubiera tratado de quitarnos la primavera. Igual.

Mi madre se pasó todo el invierno regando un palo podado, sin resquicios de vida, sin ninguna señal de "lo estás haciendo bien, me está saliendo una rama". Sin nada más que un palo y tierra. Regó y esperó.

¡Qué gran lección! ¿no?

No sabemos si el limonero seguirá creciendo o solo será capaz de sacar bonitas hojas. Quizá no sirva para el propósito inicial (dar sombra y limones), pero puede que sirva para otros inesperados, aprendidos una vez que nos interesamos por los limoneros, como hacer paparajotes.

Espero que todo os vaya bien y sigáis regando, puede que nuestra primavera esté más cerca de lo que esperamos.

jueves, 7 de junio de 2018

Un poquito de triptófano en la ensalada.

(AVISO: es una información a meros efectos de curiosidad, basada en una experiencia personal y no necesariamente extrapolable a otras personas. NO es un consejo NI he ido a un nutricionista ni nada por el estilo).

La zanahoria es para el sol, pero eso ya....
Mente curiosa, mete inquieta. Hete aquí, que a media mañana un día cualquiera me comí un plátano (uoooh un pláááátano (eso harían los coros si esto fuera una obra de teatro)) En fin, que me lo comí y me pregunté qué propiedades tendría esa fruta. Me fui a mi fuente de conocimiento preferido "el interné" y más concretamente "la wiki", y entre muchas de las cosas que leí, ponía que tenía triptófano. Y yo que no lo había oído in my whole life, lo busqué. Y ¡oh amigos! ¡oh divina comedia! ¡oh inesperado destino! ¡es un aminoácido (que eso a nosotros nos da igual) que nos ayuda con el estado de ánimo y la memoria! Y yo dije ¡ajajá, aquí tengo un hilo del que tirar!.

Así que dije, a ver si yo quiero ser la Popeye de la memoria (y del estado de ánimo equilibrado, como no), tengo que saber qué alimentos llevan triptófano, para tomarme "la lata" correspondiente delante de mi correspondiente Olivia (vamos, mi temario) . Mi sorpresa fue mayúscula cuando en una búsqueda rápida encontré que muchos de los que llevan este componente, me apetecían en los últimos tiempos de una manera rayante con la obsesión. 

Es más, no solo me estaba apeteciendo triptófano (imaginaos a una persona en un restaurante, bien recta en la silla y boca pequeña, decirle al camarero: "mmm..me apetecería un poco de triptófano con la ensalada si puede ser, gracias" XD), sino muchos de los "otros" componentes que se necesitan asociar a él para facilitar su labor en nuestro organismo. 

Por ejemplo picoteo entre horas pipas de calabaza; o por las noches me apetece aguacate con queso fresco y salmón; o incluso un bocatín de atún.

En el fondo es una tontería, pero me sorprendió ver cómo el cuerpo a veces, si que te pide lo que necesita. O al menos, fue una casualidad que me llevo a aprender un poco más.

Os dejo la página web que más me gustó, por si os apetece leer a una persona que (parece que) controla más que yo (no es publi, ni me pagan ni conozco al redactor, vaya por delante) y ver si a vosotros también os ha pasado: 

lunes, 28 de mayo de 2018

¡Al agua patos!

Sí, allí me veías a mi, recien aterrizada después de unas minivacaciones que no me habían sentando especialmente bien (o si, porque lo único que quería hacer era ponerme a estudiar y "olvidarme" del mundo) yendo a cantar. Con los correspondientes temas, y sabiendo que al menos, no me preguntarían un tema atrasado, iba a ser un cante "chupao". 

La primera en la frente. Llego y el compi de delante me dice "oye que tenemos visita". Eso quiere decir que viene un jovenzuelo universitario a ver qué es eso de opositar -siempre me pregunto si realmente eso sirve de algo, porque estando yo en su lugar no me enteraría de nada en absoluto y me parecerían dioses aquellos capaces de vomitar a tanta velocidad frases coherentes sobre derecho-. Como fuere, no eran uno, sino dos, las visitas. Amigas del alma, o al menos compañeras infatigables de búsquedas laborales. Muy majas, la verdad. 

A pesar de que no eran dos, sino seis los ojos clavados en cada uno de mis movimientos, no me asusté. Realmente solo hay unos cuantos (pares de) ojos que me pondrían nerviosa, pero para cuando se dé, voy a gestionar al máximo esos sentimientos. Son solo ojos, al fin y al cabo ¿no? :-p. El caso es que se juntó mi indiferencia con mi "cante chupao". Cuando...tachán tachán...

-"Bueno pues me cantas este atrasado de 2 cantes".

(¡La leche! el j*dío si que viene aprentando fuerte, si. Al lío). Esquema de 2 minutitos para refrescar todo aquello que pudiera repescar de esta maltrecha mente. Busca que te busca, sin rastro de emociones ni autojuzgarme (¡olé y doblemente olé! lo que me ha costado llegar hasta aquí), un principio por aquí, un poco de historia por allá, un "oye pues va a ser que la estructura está aquí a fuegooooooteperonoteemocionesysigue". 

Cuando ese limitado tiempo acabó. Me vino por un microsegundo aquella primera sensación, en la que con 3 o 4 años, me soltaron en la piscina, sin manguitos, sin tabla de salvación. Esa sensación de "me ahogo" y a continuación esa bocanada de aire salvadora, que me hizo darme cuenta de que yo si que podía, sola, sin añadidos, podía seguir viviendo y llegar de un punto a otro (como un perrito y siendo adelantada por toooodos los niños, pero bah, nunca me gustó hacerlo fácil jajaja). 

La cuestión es que dí esa bocadanada, y un chorro de información, y bocanada y otra...y no sé si como un cachorro, una leona o un elefante, pero la cuestión es que me salió francamente bien. El preparador aunque no me lo reconoció, se quedó muy satisfecho (me enteré unos días más tarde). Y aunque ahora no siento las cosas muy a lo bestia, reconozco que fue una gran victoria para mi. He luchado mucho para estar aquí, para mejorar hasta este punto. He llorado mucho, pero siempre he remado para no quedarme quieta. 

Por eso estoy contenta. Muchísimo. No sé si aprobaré, pero estoy muy orgullosa de mi (y empiezo a creer. aunque con la boca chica, que aprobaré) ;-)

Ánimo, los procesos de cambio llevan tiempo y sufrimiento e incertidumbre, pero no estás solo, ni eres el único, ni eres el primero que necesita pasar por ahí.

lunes, 14 de mayo de 2018

Semana de mierda.

Bye!
Porque a las cosas a veces hay que llamarlas por su nombre. Y si este ha sido por lo general un buen mes en la oposición, la última semana ha sido una semana de mierda, con un ánimo de mierda, unos cantes de mierda y unos días de mierda. Donde me he sentido la última mierda del mundo y en la que me he dejado aplastar por todo ese montón de mierda.

Ha sido una semana de pestilencia votimiva a vida vacía y estudio sin sentido, mezclado con pensamientos de que nunca seré nada ni seré para nadie con olor a azufre y descomposición. Han sido días de arrastrarme hasta los folios, de ponerles mi mejor cara de vinagreta y tragarmelos con una pinza en la nariz para contener la respiración. Cantes mediocres con ponzoña en la punta de la lengua que con la última palabra se podía convertir en trampa mortal. Tiempos conmigo misma andando, en los que lo nauseabundo era una pisada más, y aún así seguía, incrementando ese hedor. Han sido largas horas sin sol, ni lluvia, ni nada vivo que demostrara que el tiempo seguía avanzando en una rueda incesante de proximidad, que permitiera ver que por lo menos algo avanzaba en mi vida. 

Pero estoy harta. Harta de ver la mierda en esos días y harta de sentirme una mierda, porque no lo soy. Que hoy no tenga nada -y cuánto duele ver solo ese lado- no quiera decir que no lo tenga, sino que solo miro lo que no tengo. Que hayan sido días de mierda, no me puede convertir en un cuerpo errante clamando que la vida es una mierda. Porque sencillamente no lo es. Negar las evidencias de esto último, es tanto como querer seguir estando en un agujero negro, y permitir que cada vez te atrape más. El día es mucho más que letras y que pensamientos circulares. Es mucho más que todo eso, más que circunstancias puntuales, más que comentarios esporádicos y textos complejos, más que personas y vivencias, mucho más. Es más, porque tu eres más.

¡Adiós semana de mierda!

viernes, 20 de abril de 2018

Recomendaciones lectoras.

Llega uno de mis días favoritos del año, el día del Libro. De pequeña siempre me llevaban a la Feria del Libro a que me comprara el que quisiera. Un auténtico ritual que no hizo sino que me entusiasmara más leer. En alguna ocasión en este blog he hecho un recopilatorio de algún libro que he leído durante el año. Éste ha sido un año bastante lector, sin embargo, pocos relacionados con la oposición. A pesar de ello, he seleccionado 3, por si alguien os quiere regalar alguno (qué bonito) o si os los queréis autoregalar vosotros. Allá va:

"¡Juega bien tus cartas! En la vida y en los negocios" (Leo Margets).

Es el único libro relacionado estrictamente con la oposición que he leído este año (y realmente no lo he acabado aún, mea culpa). Está escrito por la mejor jugadora de póker profesional, y es un libro genial para orientarte a tomar buenas decisiones. Todo lo explica sobre la base del póker (si no sabes jugar no te preocupes, yo tampoco y se entiende perfectamente). Tengo muuuuchos fragmentos subrayados, pero os destaco alguno de ellos:

"La clave es preocuparnos únicamente por tomar la mejor decisión cada vez, desvinculándonos del resultado si hace falta, centrándonos en el valor esperado que proporcionará nuestra elección, es decir, en el valor medio de un fenómeno a la larga. Este puede ser negativo o positivo, y nosotros debemos procurar que todas nuestras decisiones tengan un valor esperado positivo, independientemente del último resultado que proporcionaron".

"Juega para ganar, no juegues para perder. De hecho, como dice la moraleja, jugar para no perder aumenta las posibilidades de que pierdas".

"Primero de poeta" (Patricia Benito).

Si, lo sé. Es un libro de poesía. Pero me ha encantado, porque creo que es el primer libro de poesía que tiene un hilo conductor (hasta ahí llega mi cuadrícula mental, si señores, los libros de poesía también debieran tener su inicio, desarrollo y desenlace). Para mi habla de la evolución de una persona en relación al amor. Desde la fase en que no quiere nada serio, la que se encuentra a SU persona, el momento de perderla, la devastación y la vuelta a encontrarse. Os dejo un fragmento:




"Vive, joder; Vive
Y si algo no te gusta, cámbialo.
Y si algo te da miedo, supéralo.
Y si alguien te enamora, cuídalo.

"Tengo que" nunca es un buen comienzo.
No hagas nada que empiece con estas palabras.

"Quiero/amo/me flipa/voy/puedo", es la mejor
manera de construir tus frases, tus días y toda
tu vida".




"Berta Isla" (Javier Marías).

LI-BRA-ZO. Si queréis leer una historia de espías, con un lenguaje delicadamente cuidado, con sentimientos de todos los colores, sin mucha acción (eso sí), tenéis que leer este libro. Para mi, hay un antes y un después. Esto es saber escribir bien y no lo que muchos se empeñan en lo que es. Te transporta a la cara B de James Bond (¿qué pasa con sus mujeres cuando ellos están de misión?¿y con su relación de pareja?). Subrayé poco porque mis ojos cruzaban tan rápido como podían, sin embargo, si lo hice con una frase, la única:

"Y uno descrubre -la verdad sin gran sorpresa- que hay lealtades inmerecidas e incondicionalidades inexplicables, personas con las que uno tuvo una determinación y un propósito juveniles o más bien primitivos, y que el primitivismo prevalece por encima de la madurez y la lógica, del odio de los engañados y el resentimiento".


Se admiten sugerencias! (Ahora estoy con "Qué vas a hacer con el resto de tu vida" de Laura Ferrero y pinta taaaan bien).

Mucho ánimo, los escollos de la vida son para hacernos más fuertes S I E M P R E.

viernes, 6 de abril de 2018

No me gusta.

Siempre aprovecho la Semana Santa para hacer una pequeña reflexión sobre cómo va el año, cómo voy yo con él y él conmigo. Estas han sido particularmente difíciles en ese aspecto, porque había mucho -a nivel personal- que digerir. Pero bueno, de lo que aquí interesa destacar, son dos cosas que no me gustan nada ahora mismo, y que achaco principalmente a este "estilo de vida".

La primera es el de ametrallar a la gente con información. Puedo estar contando mi día de descanso, la última peli que vi o la sinopsis de ese libro que me fascinó, que más que hablar, canto -en el sentido de cantar-opositor, no como un jilguero, que ya me gustaría (aunque imagino que sería igual de raro)- Me tropiezo con las palabras en la boca, como si mi interlocutor estuviera midiendo el tiempo, o como si fuera a perder el interés a los 4 minutos 36 segundos de estar contando algo. A eso se añade que ves que puedes hablar de otras cosas que no sean la oposición y claro, a mi eso me da subidón (no veo nada más aburrido que una tarde entera hablando de lo que me paso haciendo los otros 6 días de la semana), y me hago como una niña pequeña diciendo "papásabesloquehemoshechoenelcolequieresaberloaquesiehehehsisisi". O sea que si ya hablo acelerada, imaginaos...

La segunda es un poco más vergonzosa, o al menos a mi me lo parece. Es darme cuenta de que aquello que dicen sobre que quien no tiene vida propia solo habla de los demás, es verdad. Siiiii, ya seeeee, tengo vidaaa proooopia... pero no de "ese" tipo de vida que se pueda contar o de la que te apetezca contar. Me doy cuenta de que en muchas ocasiones acabo hablando de fulanito o menganito...y que queréis que os diga el cotilleo tiene gracia en su justa medida. Prefiero hablar de mis sensaciones o pensamientos, o debatir sobre temas de actualidad (que me haya dado tiempo a leer y entender minimamente), pero hablar de si Pepita lo dejó con Pepito o si Wendy le montó una bronca a Peter...psa... 

Así que aquí lo dejo, para intentar leerlo dentro de un tiempo (no me gusta releerme pero a veces a escondidas de mi misma lo hago juju) y ver que he mejorado aunque sea un poquito en estas cosas.

Mucho ánimo a todos! La vida está hecha de escollos para levantarnos (aún) más fuertes!.