sábado, 28 de junio de 2014

Nuevo síntoma

Ayer salí a cenar, llevaba un mes y pico sin estar con un grupo algo grandecito (6 personas), y me pasó algo muy muy raro, me sentía distinta, como que era un pegote en la reunión, y eso que la cena era con amigos de los de toda la vida, de los de la confianza da asco.

La cosa está en que para empezar, cuando llegamos al centro de la ciudad -cenábamos por allí- de repente me sentí sobreestimulada: coches, semáforos, conversaciones cruzadas, el aire en la cara, sentimientos de euforia porque "ay diosito no estoy en el opozulo"... Fue raro porque era como cuando a un bebé le dejas un juguete de estos con mil cacharritos, colorines y sonidos.

Ya luego en la cena en si, no diré que no me lo pasé bien...pero si trato de hacer memoria, no me acuerdo de nada de lo que hablamos (y prometo que no bebí y que trate de prestar atención, al fin y al cabo hacía bastante que no les veía). ¿Por qué no me acuerdo? ¿estaba pensando en mis cosas o qué me pasó?

Ando preocupadilla, no por esta cena en concreto ni por las siguientes, sino porque ¿y si me quedo así para siempre? Quiero ser normal!!! Me gusta salir y no sentirme sobrecogida porque hay mucho ruido o muchos coches! y me gusta más aún acordarme de lo que se habló en la mesa!!!

¿a alguien le ha pasado esto alguna vez? ¿a alguien se le ocurre una explicación que no sea el "hola, estás loca, y así te vas a quedar"?

jueves, 19 de junio de 2014

Vivere memento (acuérdate de vivir)

 ¿Qué es vivir? Esa es la repregunta que debería formularme cada vez que digo eso de "qué ganas de acabar la oposición para empezar a vivir".

¿Qué es vivir? ¿disponer de 24 horas para no valorar el tiempo libre? ¿disponer de dinero para comprar y comprar y comprar?¿tener una vida social muy activa pero poco estimulante?.

No sé, en serio ¿acaso no estoy viviendo ahora mismo? 
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¿y ahora? 
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¿y ahora?....quiero decir ¿tanto me estoy perdiendo? No me engañaré, sé que me pierdo cosas -bastantes-pero estoy viviendo, ¡y vaya que si vivo!


Pero vivo a la velocidad (del trote) de un caballo 
en una sociedad que se mide por caballos (de velocidad). 

Vivo aunque a veces no me sienta viva, y aunque a veces mis emociones intensas vengan provocadas por unos personajes ficticios de una serie o película. Pero sigo viva porque progreso, porque mejoro, porque respiro y porque a veces cierro los ojos para poder escuchar el sonido de mi corazón.

Esto es lo típico de que te dicen que solo sabes que has vivido cuando te estás muriendo, porque siempre esperas más: cosas más grandes, espectáculos mayores, personas mejores...cuando en el fondo, en lo pequeño está la gracia de la vida, el condimento de la ensalada, lo que diferencia una vida feliz de otra insulsa.

Vivir no es más lo que te propongas que sea -partiremos de la base de que ese vivir siempre significa "vivir feliz o ser feliz". ¿qué es para ti vivir?

De lo que estoy segura es de que son 3 las cosas que ahora mismo echo de menos y por el siguiente orden: tiempo, personas y dinero. Y aunque en los momentos de mayor desesperación solo cruzo los dedos para que esto pase pronto, en mi ser más profundo sé que el día que acabe y empiece a disponer en mayor medida de esas 3 cosas, echaré de menos en cierto modo estos tiempos de soledad, escasez temporal y económica. Porque justamente la austeridad es lo que te hace valorar lo esencial, lo vital, lo imprescindible, y te obliga a economizar y paladear cada vivencia como única e irrepetible.

Si hay algo que de la oposición quiero que no se me olvide es esto mismo, a saber elegir para poder invertir tiempo, esfuerzos y dinero en aquellas cosas esenciales y que me reportarán la mayor satisfacción posible. 

En definitiva, ser capaz de vivir en abundancia con la filosofía de los tiempos de escasez.

viernes, 13 de junio de 2014

Somos de lo que no queda, reconozcámoslo



 

Somos de lo que no queda reconozcámoslo, en una sociedad que se desvive por el ya, por el ahora, por la recompensa fácil y por el reconocimiento social, tu y yo estamos aquí trabajando para un objetivo indeterminado en el tiempo y que además requiere algo más que calentar la silla en una oficina.

Si nos fijamos estamos en una sociedad en la que se sigue la máxima de producir al menor coste posible para lograr el mayor beneficio. Y nos encuentras a los opositores, luchando por ese beneficio máximo sin importarnos el coste de producción. Para los economistas somos un sinsentido, para los filósofos demasiado materialistas. 

Los que dicen que los opositores somos gente aversa al riesgo no nos conoce, averso al riesgo es diversificar fuerzas y tiempos en una pluralidad de actividades -por si acaso me despiden, por si acaso el mercado quiere cubrir otras necesidades…- Los opositores somos de emociones fuertes, de deportes de riesgo, de inversiones en tiempo de crisis, de trabajar por un futurible futuro que nadie nos garantiza –y que si no llega, solo dios sabe qué será de nosotros. ¿aversión al riesgo es invertir todo lo que tenemos (el tiempo) completamente a ciegas y esperando tener una buena mano?

Somos unos avanzados a nuestro tiempo, reconozcámoslo, porque vivimos en una sociedad con una gran crisis de valores, no solo económicos sino también morales, donde prima el ser más que nadie. Y va y los locos de los códigos nos ponemos a emplear todas las fuerzas por el interés común, por la satisfacción personal, por la autorrealización (más de uno al explicarle esta última idea me ha soltado aquello de “ya verás como cambias de idea cuando seas mayor”).

Es más, donde otros buscan un reconocimiento social –yo trabajo en uno de los Big Four o me han ascendido y he dejado de ser el vicelacayo segundo para pasar a ser el lacayo primero del jefe de la secretaria- nos mantenemos en un discreto segundo plano, celebrando internamente los buenos cantes, sin necesidad de pregonarlo a bombo y platillo (bueno, a veces reconozcamos que si, pero son los menos). 

Hoy vengo a decir que me siento enormemente orgullosa de ser opositora, porque me demuestro día a día mi fortaleza interior y que la voluntad todo lo puede; que no se necesita un jefe para seguir un horario y que la constancia si tiene premio.

Como opositora tengo la innegable ventaja de conocerme de verdad, de analizar mis debilidades para mejorarlas y de potenciar todas esas ventajas que marcarán la diferencia con relación al resto de postulantes. Porque todo este tiempo de “comecocos” sé que servirá para ser más ágil en la toma de decisiones en mi vida diaria, y por qué no, en tener un plus de madurez en relación a gente que no ha pasado por este camino.

Soy consciente de que dejo de lado eso que llaman el trabajo en equipo, pero nadie me quitará el saber trabajar bajo presión (horas precante que cunden más que el último trozo de papel higiénico) o a contrarreloj (ese último apartado que dura 2 minutos y el crono te avisa que solo cuentas con uno). Así que mis aptitudes tampoco son tan divergentes con las de cualquier trabajador.

Hay días que, efectivamente, lo de ser una “simple” opositora no lo llevo bien, sobre todo cuando me abofetean las buenas nuevas en la vida de los demás, de las cuáles me alegro (faltaría más), pero mi inquietud interior me recuerda que mi vida está en stand by. 

De todos esos momentos de frustración surge esta reflexión, que no trata sino de recordarme todos esos valores que la palabra “opositor” entraña, que gramaticalmente significará lo que quiera la RAE que signifique, pero para mi una persona que se presenta como opositor, tiene un plus, sobre todo y más que nunca, ahora.

"La diferencia entre ordinario y extraordinario, 
es ese “extra”".

domingo, 8 de junio de 2014

Madre naturaleza (femenina)

Hoy vengo a hablar de un tema tabú, en general en la vida y en concreto en las opos: la regla (si hay algún lector masculino: ¡qué suerte tienes jhodío!)
The question is que la regla es esa batalla que llevas toda la vida peleando mensualmente, pero que además se une a la bendita oposición. Muchas son las chicas a las que conozco que les ha variado durante la opo ya no solo de fechas sino de síntomas también.

Sobre la regla está todo escrito y no pretendo descubriros un mundo que, cada una, ya lo tiene bien sabido y resabido, sino que quería manifestar mi rotundo NO a esos cambios de humor pre y postreglosos, pre y postovulosos y al ciclo en general.

Es que...señora madre naturaleza...vamos a ver, entre usted y yo, llevo toda la vida acostumbrada a los dolores de ovarios, a los de cabeza, a los de riñones...durante esos días tan "cuquis", pero es que, dígame usted ¿qué he hecho yo para estos cambios de humor así ahora tan de repente?

¿A caso usted no se da cuenta de que lo mio me cuesta ser una persona semidecente a causa de mi estado opositor, que encima viene aquí a ponerme en estado catatónico durante 10 días al mes? Porque si, la regla dura "x" pero yo los 5 días anteriores a ella voy entrando en depresión profunda, como cuando viene una tormenta allí a lo lejos que sopla "un ligero viento", y cada vez es más fuerte y más frío....y 1 día antes y durante los siguientes 3, ¡¡¡estoy en el centro del huracán!!!!

Que vamos que parezco una hormona arrastrándome por las paredes de mi casa, diciendo cosas del tipo "tendría que haber nacido hombre...", "yo esta opo no me la saco", "¿a qué huelen las nubes? "¡¡A ti te lo voy a contar estupidopublicistaquequierehacerdemisufrimientocaja".

Y ahí estoy cada 30 días, en esas inmensas subidas y bajadas de ánimo, y todo provocado por las hormonas femeninas de las narices! Todo ello con las consecuencias en calidad de temas, cantes con cara de muerta (más que de costumbre), ánimos a 3 metros bajo tierra....vamos, un desastre. 

¿y quién se atreve a decirle al prepa "oye que tengo la regla"? Porque si es hombre, sabes que no lo va a entender, y si es mujer, sabes que te mirará a los ojos, se quedará callada el tiempo justo para que tu tragues asustadica esperando la respuesta y te dirá un frío y rotundo "todas hemos pasado por ahí". 

¿quién es la lista para plantear tamaña  insensatez? ¿¿quién??

La verdad es que estaría bien leer qué hacéis vosotras con esos cambios de humor o si se lo decís al prepa o algún truquillo o algo!!

Espero que tengáis una estupenda semana!
 

sábado, 31 de mayo de 2014

Opositar es sentir: satisfacción

Hoy quiero hablar de uno de los mejores sentimientos de la oposición: la satisfacción de saber los objetivos cumplidos.

Es sensación de que hoy cumpliste horario...
    ... o este cante cumpliste número de temas...
       ... o este mes acabaste la materia que querías...
          ... o cumpliste el objetivo que te marcaste el año pasado para estas fechas.

Esa sonrisa que te estira cada músculo de la cara y que da igual con quién te cruces que ahí está inamovible, y que la gente se te quede mirando porque no son capaces de percibir que el corazón te va a mil, que tus poros exudan frases como...
 
   


   ... "toma, toma, toma",...
   ... "si, se puede",...
   ... "porque yo lo valgo",...
   ... "ole la cara del prepa"...
   ... "campeooooona, campeooona, oee, oee, oee".

Que en ese momento daría igual que te dieran la peor noticia del mundo, porque te sientes único, invencible y que serías capaz de llevar sobre tu espalda una manada de elefantes porque puedes con todo lo que te den.



A mi se me nota porque los ojos me brillan, porque gritaría a los 4 vientos que todas las lágrimas valen la pena por sentir una vez más ese calor interno de alegría infinita, porque me pararía a preguntarle a todo el mundo qué problema tiene que soy capaz de solucionar todos los del mundo mundial porque el Art. 31 CE ya no se me escapa, porque sería capaz de recibir las crítica más destructiva del mundo que sonreiría y seguiría mi camino.

Esta claro que opositar es estudiar, pero también es sentir los folios, los temas, los cantes...Y son sentimientos desbordantes, absolutamente inabarcables. La felicidad y el orgullo por uno mismo, es que es mejor que cualquier final de cualquier equipo o cualquier acontecimiento importante de la vida de una persona (yo siempre digo que el día que me case no creo que sea tan feliz como el día que apruebe).

Esta semana confesaré que he sentido esa felicidad absoluta, todos los temas están vistos para sentencia (¡por fin!), y por sentencia me refiero claro a las segundas y ulteriores vueltas XD. Pero es el decir "ole yo que he sido capaz de estar al pie del cañón y seguir con ganas de pelear por mi plaza". Por fin los pasos de hormiga se han convertido en un paso de elefante, y aunque queda mucho por hacer, esto ya empieza a ponerse interesante.

El sentimiento que lo describe es como cuando vas en coche y coges a cierta velocidad un descenso, que el estómago se te sube un poco hacia arriba, te gusta y no esa sensación a partes iguales. Pues igual. Exactamente igual. El agobio de hacer temas queda atrás, pero ahora viene el de machacar y machacar y machacar. 

Que este sentimiento de felicidad absoluta se disuelva lo menos posible, y que os contagie algo de él, porque SI, SE PUEDE y todo llega.

sábado, 24 de mayo de 2014

Ego, yo, mi, me, conmigo


Desde que oposito me he vuelto egoísta lo reconozco, en parte voluntariamente y en parte por necesidad.

Hablando con otros opositores me doy cuenta de que es una especie de coraza de cara al mundo exterior, que puede llegar a ser inexplicable de puertas para afuera pero que para nosotros tiene todo el sentido.

¿Tiene necesariamente que ser egoísta/egocéntrico el opositor?¿es una conditio sine qua non? 


Es una pregunta que no tiene respuesta, pero desde luego a mi me ha vuelto más egoísta, por muy mal que suene y muy antisocial que parezca.

Creo que tienes que ser egoísta en el sentido de que tienes que cuidarte y mimarte como si fueras lo más delicado del mundo, sobre todo cuando llevas algún tiempo en este mundo. Ya he venido hablando de lo importante que es para mi el equilibrio en la opo y de la fortaleza mental para aguantar esto. Yo no he podido conseguirla hasta que he reposicionado el norte de mi brujula en mi misma. Siempre he sido de poner en mis prioridades a los demás, porque lo disfruto, pero eso me ha ido comiendo muchas fuerzas en este tiempo y he tenido que poner unos límites.

Mi norte soy yo, porque soy la única que está luchando por esta plaza -ni mi más muy mejor amigo ni mis padres serán los que canten ante el tribunal- sino yo sola, y ya puede venir el Papa de Roma en peregrinación a mi casa para decirme que todo irá bien, que si no me lo creo, esto no me lo saco. Así que he decidido:

1. Prescindir de compromisos sociales (compromiso en el sentido más estricto del término, de esos que parece que tu alma pesa unas 500 toneladas porque tienes menos mil ganas de ir).
2. Prestar un poquito menos de atención a los problemas de los demás y que son "intrascendentes" (que si el jefe ha salido antes de tiempo y yo me he tenido que quedar a cumplir mi horario; que si maripili me regaló esto cuando yo quería aquello...).
3. Mimarme: jamás lo había hecho -mal por mi parte- y la opo me ha abierto los ojos a ser un poco más cuidadosa conmigo misma.
4. Quedar con quien me apetece.
5. Peli y manta aunque me hayan invitado a la mejor fiesta del mundo, si no me apetece ir.
6. Priorizar lo importante: que parece sencillo pero a ver quién tiene clarísimo qué hace un día de descanso si va mal de tiempo con los temas ¿descansa o estudia aunque no llegue?

Puede que dé una visión demasiado frívola, también es cierto que ese "egocentrismo" ha revertido positivamente en la gente que me valora y a la que valoro por encima de todas las cosas. Mi familia y mis amigos más inmediatos. Ellos se llevan todo mi tiempo, mis conversaciones, mis abrazos y mis lloros. Pero también creo que a la vez estoy más "cerca" de ellos porque ahora si me necesitan soy capaz de dejar de lado esa "super cena" por quedarme media hora charlando con mi madre, o soy capaz de sacrificar el día de descanso porque mi mejor amigo necesita quedarse hablando conmigo hasta las 2 de la mañana comiendo pizza en un garaje (lo sé, suena raro de narices, pero a veces las situaciones absurdas son necesarias).

Para terminar creo que también nos volvemos egocéntricos como mero caparazón de cara al exterior. La figura que me imagino yo es la del niño tapándose los oidos con las manos y cerrando los ojos al grito de "habla chucho que no te escuuuuucho". Porque a veces saber que vives en una realidad paralela duele, y mucho.

PD: Atravieso momentos turbulentos de ánimo, disculpad si en los últimos tiempos mis escritos no son todo lo motivadores que quisiera.

Buena semana!


lunes, 19 de mayo de 2014

Palabra a palabra, sílaba a sílaba, vuelta a vuelta




 Eso de que la paciencia tiene un límite es verdad. Suelo ser una persona relativamente paciente, pero en los últimos tiempos no hay forma de encontrarla y sobre todo si tiene que estar ligada a mi.
 

Me explico. Estudiar no es más que paciencia para contigo, para con el legislador y para con el tema. Si se unen estos 3 elementos tienes el tema ganado.


El problema surge cuando:

1. Tienes uno de esos días en que no te aguantas ni tu mismo, que cogerías una cremallera imaginaria, te desvestirías de ti mismo y te meterías en cualquier sitio a esperar que se te pase.

2. Cuando el legislador está "tocapelotitas" y te cambia la ley o el reglamento oportuno (normalmente suele ser del tema que justo viste para el último cante). Momento en el cual si la paciencia está al límite, suelen pasar por tu cabeza o bien todo el santoral o bien todos los ancestros del bien amado legislador.

3. Paciencia con el tema. ¡Estás de suerte! Eres una persona medio aceptable, medio simpática y te medio quieres, el legislador esta mañana no ha decidido meter el dedo en la llaga y solo ha modificado los precios del tabaco o de los hidrocarburos (que p'al caso a nosotros en términos opositoriles nos importa un comino)..pero ¡¡¡surprise!!! El tema es absolutamente infumable: o está mal redactado o los artículos están derogados o es farragoso o simplemente si lo hubiera redactado un mono hubiera quedado mejor.

Mi problema con la paciencia -el más grave quiero decir- es con mi escasa capacidad de literalidad. Me impaciento cuando tengo que "perder" tiempo mirando fijamente un artículo palabra-por-palabra-s-í-l-a-b-a-a-s-i-l-a-b-a. Que los primeros folios me los cojo con la paciencia del Santo Job ("vamos, que hoy si, hoy no te dejas ni una coma") pero es llegar al parrafazo de turno, o al articulito con las palabrejas más complejas y ¡¡bye bye Señor Job, hola impaciencia!!!

Eso se refleja, obviamente, en mis cantes. Siempre, siempre, siempre me dicen "no está mal, pero te falta detalle". Y ahí, pues me mosqueo, conmigo y con el mundo, porque es mi talón de Aquiles: la santa paciencia!!

El prepa me ha dicho que al final lo de los detalles también es una cuestión de vueltas, así que todo sea seguir trabajando la paciencia palabra a palabra, sílaba a sílaba y vuelta a vuelta.

Ánimo con esa semana!