"Días preexamen. Vuelta 1 mes. Puedo, puedo, puedo. Vamos, vamos, vamos. Que ayer llegara a acabar el planning no quiere decir que esté hecha a la rutina. Corre. Cinco minutos, otro más. Me paso 7 minutos, en el próximo tema los recorto. Me saturo y me voy al baño a hacer pis (a ver si con un poco de suerte se me traga la taza del váter). Vale, no, así solo perdemos. Respira. El estrés es un reto, no una amenaza, así lo propusimos.
Una hora máś. 3 minutos recuperados. Vale, bien, al ataque. Tema fácil, tema difícil, y en bloques de dos parece que compensas (bendita estadística, si así fuera, serían dos ni fáciles ni difíciles). Pipipi piiii pi pipipi piii. ¡Yuju! ¡A comer! Media hora y otra media de descanso.
Y seguimos. No me he enterado de qué hemos hablado en la mesa. Seguimos. Otra materia. Ay si, fácil, hasta la siguiente parte del tema, es como girar la esquina y que te esté esperando un atracador. ¡Aaaargh! ¡A correr otra vez!...".
Texto inacabado en un momento de delirio. Desahogo y sigo. Ánimo.
domingo, 2 de diciembre de 2018
viernes, 26 de octubre de 2018
El vitaminazo.
Hoy os contaré la historia de aquella vez en que me dió lo que yo demonimé "el vitaminazo".
Hete aquí que la cosa empezaba a apretar, mucho temas para las escasas 24 horas del día, el estrés no hacía más que subir y la cabeza no paraba en todo el día de recuperar información (me niego a llamar estudiar a algo que es solo pasar los ojos por los folios). Llegó un fin de semana en que noté cómo las fuerzas hacían como el conejito contrincante de Duracell (spoiler) me quedaba sin pilas.
Aún quedaba lo más duro y no podía permitirme ese desgaste tan fuerte, porque sencillamente, no llegaría al objetivo. Así que hice lo que cualquier persona normal, equilibrada y en su sano juicio haría: ir al doctor google a preguntarle por unas vitaminas. Descartadas algunas porque alguno de sus componentes era estimulante (para ello acudí a la doctora wikipedia, como todos sabemos, reconocida premio nobel en practicamente cualquier materia), elegí unas, que en 2 semanas decía que te ponían como un toro. "¡Hale, problema solucionado!" pensé. "Ay, problema solucionadoooo...." me diría ahora.
Total que las compré y al día siguiente me las tomé en el desayuno (dato importante). Pasó el día de estudio, y la sensación fue bastante buena. Un cansancio más normal que el del fin de semana, sin estar sobrerrevolucionada, mayor productividad..."¡qué buena idea he tenido! (je je).
Acabé de estudiar y a la hora programada me fuí a la cama. Fue entonces cuando me empecé a sentir un poco rara, así como un poco más despejada de lo normal...pero bueno, no le dí importancia....hasta que el reloj empezó a contar los minutos, las medias horas....y las horas.
Ahí me empecé a agobiar, el corazón me empezó a ir a mil, los pensamientos a un millón por segundo (a cuál de ellos "más" tranquilizador: "pues a ver mañana cómo estudias", "pues mañana hay que estudiar porque no tienes margen", "a ver si tengo una subida de tensión y esto de oírte el corazón no va a ser bueno", "ayysimedaunataquealcorazonyenmediodelanochenadieseenteraymepasoochohorasmuertaantesdquealguienmeencuentre"). Mi solución para tranquilizarme fue pensar que al día siguiente no iría al preparador y estudiaría para recuperar lo que no me daría tiempo a la mañana siguiente (lo cual en el fondo me estresaba más porque era perderme un cante y odio perdermelos).
Y en toda esta enajenación, sobre las 4:12 tuve una revelación: el vitaminazo. 'Esto no es que esté nerviosa por el examen, ¡Qué va!, esto han sido las vitaminas de las 8 de la mañana, que no me han dado taquicardia durante todo el día, que me han dejado dormir la siesta y que me han hecho rendir sin estar revolucionada!¡Sisisisisisisi, yo he tenido un vitaminazo!'.
¿Cómo te quedas?Pues yo me quedé tan ancha que después de encontrar mi solución me quedé domida. Sin tener en cuenta que ese día había terminado un tratamiento para dormir, que había subido el listón en el estudio y alguna otra vicisitud que ahora ya no recuerdo. Pero no, para mi fueron las vitaminas, las cuáles me juró y perjuró el farmacéutico que no ponían nervioso porque no tenían ni un milígramo de gingseng, taurina ni sucedáneos.
Así que ¡cuidado con los vitaminazos! Pero sobre todo...¡con las cabezas de opositor!XD
Buena semanita!
viernes, 12 de octubre de 2018
Bukowski ft. La la land.
Hoy no tocaba escribir, pero creé el blog en parte por compartir toda esta vivencia; e imagino que ponerte a llorar por una frase de una peli que no tiene nada (o bueno, un poco si) que ver con la oposición también entra en el cupo de "historietas de la tia Vicenta".
He visto "La la land", no la había visto aún porque sabía que me removería lo más hondo, y estas cosas hay que dosificarlas a estas alturas de la película (nunca mejor dicho). En sí, con lo romanticona que soy yo, no me ha gustado mucho, ni he entendido que se llevara tantos Óscar. Lo único en lo que sí que me ha gustado (aunque *oda) es que tiene una parte de mucha realidad.
Sin embargo, ha habido un diálogo que me ha quebrado por dentro, el siguiente (si no la has visto no es ningún spoiler):
"-Y han pasado 6 años y no quiero seguir haciéndolo.
- ¿Y por qué no quieres seguir haciéndolo?.
-Porque duele demasiado.
- Eres una niña pequeña, estás llorando como una niña pequeña. Mañana tienes una audición, estaré aquí a las 8 (para recogerte)".
Y os parecerá una tontería, pero me he puesto a llorar como si fuera el beso más anhelado de la historia. Porque yo también pienso a veces que esto duele demasiado, que te pegas contra un muro y contra otro, que haces el trabajo que te corresponde y alguien coge y te tira un café encima y aún así sigues luchando por algo que de verdad te hace ilusión.
Y lo importante de esto, es que haya alguien a tu lado, que aunque sepa lo imposible que es, lo harta que estás, lo cerca que estás de tirar la toalla por algo que (cuando no estás harta) te quema por dentro, coja y te diga "mañana estaré aquí". En definitiva, que no te eche mierda encima sino que te aupe y no ponga más dudas sobre tu cabeza de las que tú probablemente puedas tener. Basta con una persona, y sé que tengo suerte de contar con varias, pero basta con una, solo una, para desequilibrar todo esto. No creo que la gente sea consciente del daño que pueden llegar a hacer. Esto, a veces, va más allá de aprobar: va de superarse, de alcanzar un objetivo muy alto que te has marcado, de retarse a uno mismo, de llevarse al límite para saber que eres más capaz de lo que creías, de sorprenderse a uno mismo, de autodisciplina, de coraje, de reflexionar mucho y sobreponerse a todo (a t o d o). Imagino que a los maratonianos les pasará lo mismo mientras se preparan.
Puede que esto vaya de ser una niña y creer que es posible (aunque no lo sea o lo sea íííínfimamente), porque simplemente necesites creer que lo es, hasta el momento en que tu te hayas propuesto (y repito, tu te hayas propuesto') y te digas "ok, es suficiente, no lo intento más". Sé que es difícil de explicar y más de entender. A veces es un don que te queme algo por dentro y otras en cambio la perdición. Me gusta poner el ejemplo del poema de Bukwoski del anuncio (siempre mejor el poema que el anuncio, aunque esa voz conquiste a cualquiera).
No sé, será esto de ir apretando más el culete tras la convocatoria...pero necesito a alguien que me entienda y me apoye, otra cosa en este momento es tan tan tan pernicioso y contraproducente.... Hoy no sé si tiene mucho sentido para vosotros esto, las pelotas en la cabeza las llevo fatal. A veces hace falta menos verdades y más comprensión.
Gracias por leer! Y ánimo!
viernes, 5 de octubre de 2018
No estar metido
El otro dia, en un corrillo de los que se forman esperando el turno para rezar al pater cantar, coincidi con bastantes personas con las que de normal no me encuentro. Algunos de ellos, "jovenzuelos" con 1 o 2 años de oposicion. La verdad es que como cambia la mentalidad y la perspectiva, en parte por la madurez de la edad, en parte porque "mas sabe el demonio por viejo que por demonio".
Sin embargo, me llamo la atencion un comentario que se repitio en varias personas -estos jovenzuelos que comento- porque son pensamientos que jamas tuve cuando empece en la oposicion. Fue el hecho de que ellos consideraban que "no estaban metidos aun en la oposicion". :O
Alucine porque, aunque con millones de errores, desde el minuto uno me lo tome como un trabajo, con un horario estricto y con unas normas que cumplir. Luego descubriria otras cosas, como que la rutina ayuda a fijar los conceptos mejor, que el deporte es necesario y cuidar la alimentacion y las compañias fundamental. Pero nunca pense eso de que ya iria metiendome.
He de aclarar que ese "aun no estoy metido en la oposicion" se referia a fines de semana de descalabro o primar ese "horario" antes que cumplir objetivos, sabiendo que el preparador te exige mas de lo que estas dando.
Con los años que llevo en esto, y precisamente por los que llevo, puedo decir que aun tomandotelo en serio -en seriiiiisimo diria yo- los años se encadenan unos a otros como eslabones sin que te des cuenta. Es facilisimo que a la que te des cuenta lleves todos los dedos de la mano en esto (y lo dice una que penso que en 3 años esto se sacaba sin problema).
Ojo con esas creencias de que "ya habra tiempo para estar al 100%" porque tema que no estudias al 100%, tema que luego acaba siendo de los malos, y cuantos mas temas asi, mas se sufre en las vueltas previas al examen.
Otro argumento a tener en cuenta es la edad. Que cuando tienes 23 recien cumplidos, primero crees que esto consiste en seguir como hasta ahora, que si no la sacas te contrataran (o directamente no contemplas la posibilidad de no sacarla). Pero ojo cuando te acercas al numero 3 como primer digito...porque ni estas tan fresco como cuando empezaste, ni tus amigos de la uni tambien estan empezando y son unos machacas, ni la gente "solo" tiene novio...y la madre naturaleza a algunas personas nos empieza a llamar a la puerta "nenita, que de nenita tienes poco ya...".
En fin, opositar para mi, no es solo estudiar, es creer que eres opositor con todo el concepto y el contenido. Es tu trabajo, e igual que no te perderias una reunion con un cliente, no puedes perderte en tus horarios y obligaciones.
PD: siento la ausencia de acentuacion, problemas tecnicos.
viernes, 14 de septiembre de 2018
En bolas.
En bolas. Así tal cual. Sin remordimiento (bueno, quizá un poco) alguno. A veces hay que desnudarse, otras despelotarse, algunas quedarse en bolas. Pero aquí vamos a hablar de bolas, sin más. Áh ¿que creías que yo...? ¿Aquí?¿Sin más? jajajaja
Bueno después de este pequeño despelote a tu costa (badum chas) voy a hablar de bolas. Las del examen, para ser más exactos. Y es que, para mi, lo más estresante del día del examen, con diferencia, son esas redondas endemoniadas, con su rechinar al chocar entre sí mientras las menean, bailando al son de la suerte que esperas tener.
Desde el minuto que dicen tu nombre, entras y te piden que saques las bolas, siento que no soy yo la que está allí y la que tiene que enfrentarse a todo lo que se le viene encima es otra (bueno, en el fondo todos esperamos que salga el erudito que se ha forjado en nosotros durante estos años, como una suerte de alter ego).
Preferiría mil veces más que un programa informático eligiera las bolas por mi (o un mono, que al menos sería más entretenido...aunque imagino que tendríamos a los animalistas haciendo ruido en la puerta del examen..., así que pensándolo mejor, lo dejamos en una inteligencia artificial).
Vamos a ver, toda esa ceremonia en que te tienen blanca como la cera, con el tribunal esperando, ese silencio solo interrumpido por el raca-raca-raca del removimiento de bolas, sacar bola, que la lean (soy de la escuela de no mirar el numerito), que la apunten...siguiente bloque y el mismo procedimiento, y así hasta sacar todas las que te corresponden...Es un ejercicio de sadismo puesto al servicio de la administracióń pública, reconozcámoslo ya. Yo creo que si lo hicieran mientras nos clavaran astillitas entre las uñas, no sería tan cruel, porque al menos entonces podrías centrarte en el dolor físico y no en intentar que no te tiemble la mano y crees una catástrofe con las bolas recorriendo la sala por todas direcciones.
Es un momento en que un algo llamado "suerte" (o "azar" para los más racionales) ejerce el 100% de su poder. Da igual en ese momento que tengas nombre, que no lo tengas, que vayas de gris o de rojo, que las horas previas hayas dado un repaso o que te hayas ido a correr. Allí está tu mano inocente (que ya te digo que esa mano tiene de inocente lo que yo te diga, porque si tuviera ojos buscaría las bolas molonas) y unas esferas numeradas, esperando que las elijas a ellas.
Si podemos plantearnos inscribirnos on-line a unas oposiciones, imagino que podemos aspirar a darle a un botón y que salga la ristra de numeritos. Que copien a las administraciones de loterías oye, que para algo, hasta hace bien poco, eran monopolio estatal.
Bolas, bolitas o bolones. Buenas o malas. Salen. Y luego están las que salen en la misma sesión de exámenes 2 veces, las "bolas calientes" (esto se lo contaba a una persona ajena a las opos y me meaba de risa, porque pensó que lo de caliente era literal xD). Y diréis, eso es un mito. Pues a mi me ha pasado 2 veces en distintas convocatorias. En la primera, una compi se examinaba un lunes y yo un miércoles, nos cayó el mismo primer tema. En la segunda ocasión a la chica de detrás de mi le cayó un tema que a mi me había salido (ella aprobó, por cierto).
En fin, que poco se habla de estas endemoniadas que, a mi al menos, me sacan un poco del estado de concentración que alcanzo haciendo pasillo.
¿Qué es lo que más nerviosos os pone en el examen?
PD: a los novatos, que esto no os asuste, no conozco a nadie más que le ponga nervioso este ritual (al final y en el fondo, no es más que eso). Y si os da yuyu u os ha producido algún tipo de paranoia, yo me he comprado canicas, las he metido en una bolsa, y cuando voy a cantarme un tema, la remuevo. El sonido es muy parecido, y espero que a base de introducirlo en mi vida, ese día sea algo más familiar que estresante.
jueves, 30 de agosto de 2018
Houdini ¿preparador?
Parece que no se entiende. Te ven estudiando con los veintilargos pasados y parece que estás siendo sometido a tortura contra tu voluntad. Y oiga, es que esto es tortura, si ¡pero tortura voluntaria! ¡Vamos, hombre!
Bueno, ya está, es que si no lo decía reventaba.
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| Houdini |
La cuestión del día es acerca de una pregunta que me hicieron en un post anterior, sobre si me sentía engañada por mis preparadores (por aquello de haber tenido que empezar de cero cuando ya me lo "sabía" todo). Fue una pregunta muy acertada porque me la he hecho muchas veces. Así que gracias :).
Lo cierto es que al principio me sentí un poco engañada, es verdad. Un poco lo que decía María en su último post, ya que no eran pocas las veces que entraba en bucles de pensamientos del tipo "si hubiera empezado así, ahora tendría mi plaza", etc. Pero lo cierto es que pronto empecé a ver que esa clase de pensamientos no me ayudaban en absoluto, mas bien al contrario. Así que me hice las siguientes reflexiones:
1. Engaño = mala fe: no creo que mi preparador (el mismo antes y después del cambio de sistema) tuviera mala fe. Más bien fue un cúmulo de circunstancias que no ayudaron a una buena preparación. Si tuviera que hablar de algo, hablaría de falta de la diligenia debida. Pero bueno, creo que el año de mi suspenso, fue una bofetada en la cara para todos los que nos presentamos (pero para el preparador también), de la que, creo, hemos conseguido aprender todos.
2. Madurez: la pregunta de "¿y si hubiera empezado con el sistema que sigo ahora, hubiera aprobado ya?" me la he hecho miles de veces (no las he contado pero me jugaría una carpeta de temas a que así ha sido). Y creo que, aunque a mi ego no le guste reconocerlo, la respuesta no sería afirmativa. Es más, me la hubiera dejado ya, casi seguro. Soy de la opinión de que todo pasa por algo, e igual que pienso que si no hubiera empezado mientras terminaba la carrera, no hubiera aguantado los primeros 6 meses; pienso que el batacazo monumental del suspenso ha sido el revulsivo necesario para pegar un buen tirón en cuanto a madurez se refiere.
Y ahí voy. Que el sistema de oposiciones tendrá muchos puntos muertos y carencias, pero creo que ayuda a buscar a personas con un caracter forjado y una determinada madurez. Es verdad que la madurez que se alcanza es más personal que profesional, pues muchas veces pienso que en la universidad me veía más capacitada para tomar decisiones rápidas que ahora (también es verdad que allí mi ingenuidad era superior a la actual).
3. Conocimientos: mi base era mala, o así lo veo ahora. No le echaré la culpa a la universidad, pero yo no salí con una base como para poder construir el castillo que es la oposición. Los años que dediqué al "sistema malo", no sirvieron para aprobar una oposición, pero si para forjar esas bases de las que no disponía.
4. Psicología: Evidentemente hubiera preferido no tener que invertir esos 3 años largos en esta actividad y haber cogido experiencia profesional (o haber dado la vuelta al mundo, oye) , pero pensar en que me engañaron o que son años perdidos, es algo que, sinceramente, no me puedo permitir.
¿Quieres pensar que los he perdido? Ok, pero entonces con más razón, no puedo perder más tiempo pensando en que lo he perdido.
¿Quieres pensar que me han engañado? Prefiero pensar que la culpa fue mía por no darme en cuenta de que el salto cualitativo era mucho más grande de lo que imaginaba. Nadie me impuso nada (la imposición cada vez la llevo peor, me asfixia) y yo elegí tanto empezar como seguir, así como cambiar el sistema y empezar de cero.
Espero haber contestado la pregunta. Y si alguien ha pasado por ahí que piense que no es tan raro como parece y que desde luego le busque el sentido práctico al tiempo invertido, que tenerlo, lo tiene.
¡Mucho ánimo!
miércoles, 8 de agosto de 2018
El cantaor opositor
A lo largo de mi prolífica carrera como opositora (y digo prolífica porque de opositar sé un rato, ahora ya de aprobar...) he conocido a muchos opositores, pero en los ultimos tiempos he podido, además, esucharles cantar, así queeeeee........aqui llega, con todos ustedes....
¡¡¡LAS CLASES DE CANTAOR OPOSITOR!!!!
1. EL ESQUES: como en en el cole con la excusa del perro y los deberes. Igual. Si canta un tema es un milagro, muchos de sus cantes utiliza su tiempo en contarle su vida al preparador, T O D A, menos los temas.
2. EL PRESENTADO: es ese alguien a quien parece que el propio Matias Prats, Hilario Pino o Piqueras le hubiese dado clases magistrales de dicción y respiración entre frases. Más que hablar de avulsión de terrenos, parece que está informando del último desbordamiento de lEbro a su paso por Villaarriba.
3. EL LECTOR: puede venir unido, o no, al anterior porque parece que con los ojos sigue un teleprónter o que un papel transparente se encuentra entre su mirada y la del preparador, consiguiendo leer, línea por línea el tema.
4. EL TICS: todos hemos sido un poco éste. Es aquél que canta el tema tamborileando los dedos sobre la mesa, como contando las palabras. O aquel otro que se toca la nariz cuando se está inventando parte del tema. El de los 'eeehh' entre frases o el que inagotablemente mueve la pierna durante tooooda la exposición.
5. EL CAPERUCITA: es ese opositor que má que contar un árido tema de derecho, parece que te cuente un cuento. En definitiva, cuenta el tema como algo super natural, por todos conocido y que además es de sencillísima comprensión, aunque sea lo más difícil del mundo.
6. EL CERO CONTACTO: (probablemente la fase 1 de todo opositor, sobre todo siendo el primer cante con gente delante). Cero contacto visual se entiende. He llegado a ver a gente que se pone las manos sobre los ojos como si jugara a la gallinita ciega para evitar cualquier contacto de ese tipo.
7. EL SOBRAO.: Uno de mis favoritos, porque ves la torta a distancia. Aquél que siempre dice que se lo sabe todo, que no tiene que repasar porque ese tema es muy fácil, pero luego, en el cante, son de los que hacen un tema regulero con una forma de semidios que solo vende humos a sus colegas del barrio.
8. EL MORCILLERO: (Oh yo confieso que pequé en su momento). Es aquél que no se sabe lo suficiente el tema, pero es capaz de improvisar e introducir morcilla tras morcilla de relleno. Suele acabar teniendo que empezar de cero buscando una receta definitiva (ejem ejem ejem).
9. EL PERFECTO.:NO existe, NADIE lo es, que no os timen.
Todos hemos pasado en algun momento por alguno de estos tipos de cantaor opositor...Si conoceis algún otro estaré encantada de completar mi coleccion.
ÁNIMO CON EL VERANO, ya queda menos!!!!
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